Carcassonne Francia

Carcassonne: Viaje a la Edad Media entre Murallas y Leyendas

Carcassonne, Francia, se encuentra al sur de Francia, en la región de Languedoc-Roussillon, a una hora en tren o carretera de Toulouse (Tolosa) y escasas tres horas de Barcelona. Antiguamente fue una ciudad muy importante en la defensa militar del sur de Francia, cuando la frontera entre España y Francia se encontraba algo más al norte, cerca de Carcassonne, ya que España poseía la zona del Roussillon, por encima de los Pirineos.

Carcassonne cuenta con dos bienes declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO: su Ciudadela Medieval (ciudad medieval fortificada más grande que se conserva en Europa) y el Canal du Midi, las cuales reciban tres millones de visitantes al año.

La ciudad no es muy grande, alrededor de 46.000 habitantes, y está separada en dos partes a través de su Puente Viejo, sobre el río Aude, construido en el siglo XIV, por lo que antiguamente era la única forma de cruzar desde la Ciudad BajaBastida de San Luis hasta la Ciudadela medieval, (La Cité), donde se encuentra el Castillo del siglo XII o Château Comtal, centro cultural y turístico de la ciudad.

La estación de Tren, se encuentra al sur de la Ciudad Baja. Primera parada en la oficina de turismo, donde recibo información precisa de la visita a la ciudad y una invitación para, en la otra oficina de turismo, en la Cité, visualizar un video virtual con unas gafas de 360 grados de visión, que te sumerge en la historia de Carcassonne, en español, en un video de unos 10 minutos y debo decir, bastante bien hecho, interesante y muy recomendable, tanto para adultos como niños.

El paseo hasta la Cité, aunque es temprano, sobre las 9:00 de la mañana y hace frio, es agradable, ya que el recorrido por la ciudad baja es bonito para la vista y a pesar de que no hay casi ninguna tienda o cafetería abierta, no sé si será tal vez fiesta local, ya que hoy es 22 de Diciembre.

Desde el Puente Viejo hay unas vistas espectaculares de la Ciudad Medieval de Carcassonne, el puente cuenta con doce arcos y forma parte de la ruta del Camino de Santiago que transcurre por el sur de Francia. Una vez lo traspasas, se pone cuesta arriba la carretera, ya que La Cité se encuentra en alto y lo primero que ves es un cementerio y la puerta principal de entrada: Puerta Narbonnaise o Narbona.

Vista desde fuera, la Cité parece impenetrable, grandiosa y misteriosa, no en vano, cuenta con 52 torres, a lo largo de tres kilómetros de doble muralla. Una vez dentro de sus muros, puedes cerrar los ojos e imaginar que estás en una época anterior rodeado de vizcondes, trovadores y caballeros con armadura, junto a dragones, espadas y duelos medievales al atardecer.

La Ciudadela (Cité)

Cuando llegas a la Cité, no puedes más que imaginarte hacerlo a los lomos de un excelso corcel protegido por la armadura del escudo de armas de tu familia, convertido en un elegante Caballero para tomar posesión de la ciudad y que sus vasallos te rindan pleitesía, mientras conquistas a la hija de su antiguo Señor y celebras un banquete para celebrarlo, rodeado de toda la corte, y deleitándoos la velada con alegres bufones y trovadores mientras degustáis una abundante y riquísima cena con los enormes trofeos de caza conseguidos y regados por el vino caliente y la cerveza hechos por los monjes de la Abadía más cercana.

Puedes sentir el pasado desde cada esquina, cada pequeña plaza o desde los muros que envuelven toda la ciudad. Carcassonne fue restaurada en el siglo XIX, pero sigue siendo maravillosa, como si estuviéramos inmersos en una película de la Edad Media. Por aquí se dice que la Ciudadela inspiró la creación del Castillo de La Bella Durmiente en Disney World.

Carcassonne Francia
Mapa de la Ciudad Medieval (Cité)

Prueba de ello es que Carcassonne ha servido de escenario para numerosas películas de éxito, tales como: Robin de los Bosques (Kevin Costner) o la hilarante y maravillosa Los Visitantes de Jean Reno.

La visita a la Cité y su Castillo o Château Comtal transcurre a lo largo de subidas y bajadas de pequeñas escaleras y cuestas, con numerosas salas con un gran número de objetos de un pasado esplendoroso, como estatuas, cuadros o bellísimos retablos en madera con detalles del cristianismo, así como de su historia pasada a lo largo de muchas guerras y conflictos.

Basílica de Saints Nazaire et Celse

Situada al final de la Ciudadela Medieval partiendo de la Puerta de Narbona, es una parada obligatoria e imprescindible. Iglesia Románica del siglo X, fue consagrada Catedral por el Papa Urbano II en 1096 y ampliada en el siglo XIII en estilo Gótico.

Actualmente se encuentra en restauración su exterior. El interior es simplemente maravilloso, con unas vidrieras que representan escenas de la vida de Cristo y los Apóstoles y, una luminosidad, incluso en un día poco soleado como fue mi visita, cuyas historias parece que fueran a tomar vida.

Mantuvo el título de Catedral de Carcassonne, hasta 1801, cuando pasó a dárselo a la Iglesia de Saint-Michel, en la Ciudad Baja, convirtiéndose en Basílica en 1898.

El Canal du Midi

Fue construido en el siglo XVII para unir el río Garona con el mar Mediterráneo, conectándolo así con el Océano Atlántico. Su popularidad es enorme, no en vano, es una de las principales imágenes del sur de Francia.

A día de hoy, es un atractivo turístico a lo largo del cual navegar, relajarse, pasear, montar en bicicleta o a caballo, o tal vez disfrutar de un picnic en sus orillas.

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Canal du Midi

La Leyenda

Cuenta la leyenda sobre Carcassonne que, tras cinco largos años de terrible asedio a la ciudad en poder de los Sarracenos procedentes del norte de África y en tiempos del Emperador Carlomagno en el S.VIII, empezó a haber escasez de alimentos.

La Dama Carcás, esposa del Rey Ballak, fallecido durante el asedio, utilizando su ingenio, decidió engordar al último cerdo que tenían con el trigo que les quedaba y lanzárselo a los asaltantes desde lo alto de los muros de la ciudad. Al ver como este se despedazaba y de su estómago brotaba a mansalva el grano, Carlomagno decidió levantar el sitio pensando que Carcassonne tenía aun tanto trigo que incluso alimentaban con él a los cochinos.

Mientras el ejército de Carlomagno se retiraba, resonaron las campanas de la fortaleza y uno de sus vasallos gritó «¡Señor, Carcas sonne!» («¡Señor, Carcas toca!»)

Almorzar

Para comer y aunque el plato estrella de la zona es el Cassoulet, que más adelante degustaré y comentaré en mi próximo artículo sobre mi estancia en Toulouse, tenía antojo ese día de japonés, por lo que decidí ir a almorzar al estupendo restaurante «An Sushi» ( Instagram: @an_sushi ), donde me trataron francamente bien y donde pude deleitarme con unas estupendas elaboraciones del chef y, con unos productos, debo decir, de muy alta calidad y regado todo por una sabrosa cerveza japonesa y unos estupendos vinos de la zona.

De aquí a la estación y al salir trenes casi cada hora, no tuve problemas en encontrar plaza en el siguiente para regresar a Toulouse, donde pasaré numerosas vicisitudes.

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