Viajar a París con niños

París en Familia (Otra Vez): Descubriendo la Ciudad con Ojos de Niño

Planes imprescindibles para viajar a París con niños

Antes de que llegue el final de este mes de Septiembre, no quiero dejar pasar la oportunidad de escribir unas líneas acerca de mi última experiencia en París, la número 36, que ya son bastantes. Esta vez me animé a llevar a los peques por primera vez y pasamos un par de días estupendos en la capital francesa. Viajar a París con niños es una experiencia que transforma la ciudad. Lo que antes era puro romanticismo, ahora se convierte en parques, museos y planes en familia inolvidables.

Nos alojamos en un apartamento maravillosamente situado en el centro de Paris y a escasos metros del Museo del Louvre y la Catedral de Notre Dame. En concreto en el distrito VI, Saint Germain, uno de los que más me gustan de la capital de Francia y muy próximo al Rio Sena.

Viajar a París con niños
Notre Dame

El apartamento era un primero, con ascensor en una calle muy tranquila y donde casi siempre era bastante fácil encontrar aparcamiento, ya que esta vez, alquilé un vehículo, por la comodidad de movernos al ser cinco en total y por el ahorro que ello nos suponía al compararlo con posibles desplazamientos en tren, bus, metro, etc. desde y hacia los aeropuertos y Disneyland Paris, donde también alcanzamos a ir.

Tenía tres dormitorios muy amplios, dos baños, un salón enorme y una cocina bastante completa y actualizada, además de unas vistas a un jardín interior maravilloso. Estuvimos muy cómodos y no puedo más que recomendároslo, tanto el apartamento en si, como la empresa de alquiler y el responsable, Lorenzo la Torre.

Teníamos únicamente dos días y uno de ellos casi lo dedicamos por completo a Disneyland Paris, así que nos centramos en los lugares principales y más característicos para enseñarles a mis hijos y nada más llegar y dejar los bártulos en el apartamento e instalarnos, nos fuimos directos, ya que aún teníamos algo de tiempo hasta nuestra visita programada a la Torre Eiffel a ver el Sagrado Corazón (Sacre Coeur) y la pequeña plaza (Place du Tertre) de los pintores en el barrio de Montmartre, al cual siempre me gusta venir cada vez que regreso a Paris.

De allí, derechos para la Torre Eiffel sorteando el tráfico de la ciudad, que era abundante, ruidoso y caótico, pero que conseguimos sortear mostrándoles las zonas más bonitas por el camino, y deteniéndonos en algunas de ellas, como la Ópera de París, la Place Vendôme y la zona del Louvre.

Llegamos a la Torre Eiffel y las medidas tanto de seguridad como por la pandemia eran un poco exasperantes, pero que remedio, tras pasar numerosos controles y mostrar todos los bolsos, documentos de vacunación, test pcr habidos y por haber, logramos acceder a uno de los cuatro ascensores de subida, (3 de ellos están disponibles para el común de los mortales, mientras que el cuarto es únicamente para los que tienen la suerte (entre los que me encuentro) de disfrutar el maravilloso espectáculo de almorzar o cenar en el restaurante estrellado Jules Verne) bastante llenos incluso en tiempos de covid y para arriba que nos fuimos.

La Torre Eiffel tiene 2 paradas, una casi a la mitad, a 125 metros, donde ya se divisa bastante altura y donde hay mucho espacio para observar las cuatro caras divisibles de la metrópoli y, otra en la segunda subida y en un ascensor mucho más pequeño y diría claustrofóbico, que te lleva a la cima, quitando la antena, y desde donde, a casi 350 metros sobre la ciudad, te hace ver lo pequeño que eres.

A mí que padezco de vértigo, cadi día me cuesta más subir a estas alturas, pero por los niños, se hace todo y de buena gana siempre.

Tras la visita a la Torre Eiffel y el consiguiente paseo por los Campos de Marte aledaños a la Torre, los cuales tienen la paradoja de ser al mismo tiempo bonitos y bien cuidados, con tener una auténtica plaga de ratas, si, de ratas, por todos los alrededores de las basuras y papeleras existentes, lo cual desmerece muchísimo el conjunto y entristece el paseo.

Así que aprovechando la cercanía, nos fuimos a dar un nuevo paseo, pero esta vez en barco por el Rio Sena, ya casi entrada la noche y poder mostrar una visión de Paris nocturna, la cual cambia totalmente la idea general de la ciudad, dándote imágenes preciosas de los edificios perfectamente iluminados en su mayoría.

Además, hacia algo de viento y el paseo en barco se hizo de lo más agradable y bastante corto, ya que dura poco más de 1 hora, aunque el volumen de turistas si entorpece un poco el glamour del mismo a la hora de acceder a la embarcación, pero es que el turismo se ha convertido en un objeto de masas, cada vez más mundano y artificial, aunque esto es harina de otro costar y quizás devenga en un futuro articulo completamente dedicado a ello.

El día siguiente fue el elegido para visitar Disneyland Paris, en este enlace detallo ampliamente la visita.

Y ya por la noche, quiero destacar la cena que disfrutamos en el mismo barrio de Saint Germain, a escasos 10 minutos a pie de nuestro apartamento y muy cerquita de la Catedral de Notre Dame, donde además de cenar muy bien los cinco, pasamos una agradable experiencia, ayudados por todos los empleados y el propietario del restaurante, sino además facilitado todo por un empleado que hablaba perfectamente el español y me hizo realmente fácil la traducción de toda la carta a mis hijos.

Es un lugar coqueto, con una terraza exterior y muy poquitas mesas, aunque muy bien aprovechadas, como siempre en París y con una cocina inventiva, delicada y de temporada. Y una decoración y mobiliario modernos así como una iluminación tenue y acogedora, en un ambiente relajado.

De vuelta al apartamento y, para bajar un poco la abundante cena, decidimos acercarnos a ver de noche iluminada la Pirámide del Louvre, siempre tan majestuosa y con ese aire intrigante, que siempre me recuerda a la estupenda novela de Dan Brown “El Código Da Vinci”. Y de ahí nos fuimos a dormir, que al día siguiente regresábamos ya a casa y solo tuvimos tiempo de desayunar unos magníficos croissants en la estupenda cafetería St. Paul junto al apartamento.

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