Centro Pompidou en París

Centro Pompidou: Un Ícono de Vanguardia en el Corazón de París

La primera vez que fui al Centro Pompidou en París

La primera vez que fui al Centro Pompidou en París, tenía 11 años, acompañado de mis tíos Alejandro, que en paz descanse, mi tía Lili (María Luisa) y mi prima Luisat, como así solía llamarla,  que tendría unos 7 años por esa época.

Fue mi primera de muchas veces en Paris, y ya van 35 y aunque me da algo de pena admitirlo, no tengo grandes recuerdos de aquella visita, recuerdo muchas cosas de forma puntual, de ese, mi primer viaje a Paris, pero nada en concreto del Centro Pompidou, más que el edificio tan lleno de colores y tan peculiar en sí y su llamativa escalera exterior de acceso.

Historia

El Centro Pompidou, también llamado Beaubourg o Centro Georges Pompidou para designar al Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París (Francia), fue diseñado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers. El edificio, finalizado en 1977, fue inaugurado el 31 de enero de ese mismo año, con grandes controversias por parte de los intelectuales de la época en Francia.

El Centro alberga el IRCAM, centro de investigación musical y acústica, el cual fomenta la investigación científica, los desarrollos tecnológicos y la producción musical contemporánea, La Biblioteca Pública de Información con un aforo de 2000 personas, y principalmente el Museo Nacional de Arte Moderno que posee unas 100.000 obras de arte y una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más completas del mundo, con artistas de la talla de Pablo Picasso, Miró, Brancusi, Modigliani, Matisse, Francis Bacon, Jean Dubuffet, etc.

Fue construido sobre un terreno que anteriormente ocupaba el mercado de Les Halles, durante el mandato y en parte gracias al esfuerzo del presidente francés Georges Pompidou, el cual falleció antes de ver la obra acabada. Rehabilitado en 1999, abrió de nuevo sus puertas al público el 1 de enero del 2000 y es uno de los monumentos más visitados de Francia, con alrededor de seis millones de visitas al año.

Su imagen del Centro Pompidou fue asociada inmediatamente a la de una refinería de petróleo, y sufrió críticas crueles. Sus propios autores reconocen que tuvo mucho de provocación, y que expresaba la tecnología con ironía.

El edificio solo abarca la mitad del gran terreno que ocupa junto con la Plaza de Beaubourg, que con más de 8000 metros cuadrados, fue creada para recibir visitantes y servir de transición entre la modernidad del nuevo edificio y la sobriedad de las fachadas parisinas tradicionales que la rodean. La plaza atrae a los turistas y a los parisinos por igual, quienes van para pasar su tiempo en medio de una espectacular escena urbana y que además, se rodea de jardines y la famosa fuente Stravinski.

Y es que el edificio en si no deja indiferente a nadie, tan moderno, tan inusual en una ciudad, como París, tan ricamente decorada de arquitectura clásica, pero en medio de la cual, el Centro Pompidou en París con su extravagante colorido, sus destacados rojos (escaleras, ascensores), azules (climatización), verdes (instalaciones de agua), amarillo (electricidad) y blanco (tomas y extracciones) y esa gran escalera frontal que sube de izquierda a derecha, presenta una imagen ruidosa y colorida en un entorno marcado por una arquitectura gris y clásica.

Centro Pompidou en París: Qué No Te Puedes Perder

Pues el pasado mes de Julio disfruté, como muchas veces en estos últimos años, de la oportunidad de pasar unas horas libres en París, coincidiendo con uno de mis viajes de regreso a casa desde la isla de Djerba y en esta ocasión me decante por hacerle una visita al Centro Pompidou en París, el cual no recuerdo cuando fue la última vez que vi, siquiera de cerca desde su plaza exterior…

Además, esta era la primera vez que se permitía pasear por París sin llevar la molesta y dichosa mascarilla al aire libre de estos horribles tiempos de pandemia y fue como una liberación para mí, ya que en mi lugar de residencia, aun es de obligado cumplimiento, aunque la mayoría de población local, muy a mi pesar, renuncie a ello de manera cuanto menos sorprendente, no sé si por ignorancia o simple dejadez.

Llegué bien temprano en la mañana procedente del aeropuerto parisino Charles de Gaulle y decidí disfrutar de un riquísimo desayuno a base de croissants acompañados de un enorme tazón de café capuchino, en la cafetería que hace esquina frente al edificio que ocupa este artículo y situado en pleno centro de París en el distrito IV, no muy lejos del ayuntamiento y en una zona que siendo sinceros, cada día me gusta más, ya que es de los pocos barrios que siguen manteniendo ese aire bohemio y que parece de otra época y donde puedes observar a cualquier hora del día a numerosos viandantes, tanto parisinos como turistas.

El Interior

Pero vayamos con el interior, el cual se abre nada más traspasar la puerta de vidrio frontal, donde no había una sola persona en cola, curioso, aunque dentro del edificio pude ver numerosos visitantes, sin llegar a agobiar.

Una vez la traspasas, te encuentras con un espacio abierto que te lleva un rato observar y admirar en su totalidad y que te permite diferenciar los distintos espacios que hay en el edificio para su visita y exposición y recrearte con la imagen del exterior de la plaza y sus transeúntes, sin que se sientan observados, lo cual siempre me agradó.

Tras abonar los 14€ de la entrada al Museo Nacional de Arte Moderno, único espacio que visitaré y en el que me llevaré prácticamente toda la mañana, tomo las escaleras, no sin antes observar la luz natural que hay por todo el edificio, que combinada con una tenue luz artificial, da un aspecto muy agradable y apacible tanto a la gran sala de la entrada, como a las salas interiores que ocupan el enorme Museo.

La escalera permite tener poco a poco una panorámica de Paris a distintas alturas, y te va mostrando la entrada a cada una de las siete plantas del edificio y sus diferentes alternativas y espacios de exposición.

Cuando llegas a la planta superior, puedes comprobar antes de entrar, la existencia de un restaurante exterior en una amplia terraza con vistas a París, y un patio mediano con una fuente en medio que abarca casi toda su extensión, donde puedes ver todo tipo de personas charlando, meditando, leyendo o simplemente descansando tras la visita al Museo.

Museo Nacional de Arte Moderno

El Museo Nacional de Arte Moderno está divido en 2 plantas, la cuarta y la quinta del edificio que acogen las exposiciones permanentes del Museo. La quinta planta está dedicada al arte moderno, desde comienzos del siglo XX hasta 1960, destacando las obras de artistas mundialmente conocidos como Matisse, Picasso, Kandinsky o Miró.

En la planta cuarta es posible realizar un recorrido a través de las obras contemporáneas realizadas desde 1960 hasta la actualidad, con infinidad de trabajos minimalistas y abstractos de difícil comprensión para los no entendidos, entre los que me encuentro, aunque no por ello, carentes de interés.

No sé exactamente cuánto tiempo me llevé a lo largo y ancho de las innumerables salas del Museo, pero seguro que no fueron menos de dos o tres horas y recuerdo que solo me detuve a mirar el reloj, debido a que tenía que coger un vuelo hacia España y a que realmente las climatizaciones de los edificios sin ventanas ni aireación natural, me producen una sequedad en la boca y garganta, que me llevan a necesitar de una refrigerio cada cierto periodo de tiempo.

Por lo cual, y una vez terminada la visita, y acompañado de un buen zumo de frutas natural y muy caro, como no podía ser menos en París, me dirigí al patio que pude ver cuándo entré al Museo, donde me dejé literalmente caer sobre una de las comodísimas sillas de estilo moderno, como no podía ser de otra manera estando en el Centro Pompidou en Paris y allí me quede absorto y meditativo, intentando relajar mi mente y alma acerca de los problemas mundanos que a todos nos acontecen en nuestras vidas.

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Fotografias

Os dejo algunos detalles fotográficos de la visita al Museo Nacional de Arte Moderno y del Centro Pompidou, y algunas fotos de París, que siempre será mejor que comentaros las obras, ya que sinceramente no tengo ningún dominio acerca del arte moderno o abstracto. Espero os haya parecido al menos interesante el artículo.

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