El Camino de Santiago llevaba años rondándome la cabeza. En plena pandemia, con menos restricciones y poco margen antes de volver al trabajo, decidí hacer una primera aproximación: 4 etapas del Camino Francés, caminando solo, ligero y con la mente abierta. Aquí te cuento mi ruta (Ponferrada–Sarria), lo que aprendí, qué llevar y dónde dormí.
Motivación para hacer el Camino de Santiago
Pues estaba yo solo en Sevilla a finales del mes de Junio, aun en mitad de esta maldita pandemia, aunque ya con menos restricciones sobre el movimiento en toda España, que se me vino a la cabeza una idea que tenía rondando hace unos años y que por una cosa u otra, siempre aplazaba, y no es más que el titular de este artículo, hacer el Camino de Santiago, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Sabía que mi vuelta al trabajo se acercaba, así que no disponía de mucho tiempo para hacerlo como me hubiera gustado, pero algo me dijo que ahora era el momento y que quizás una primera y corta aproximación me daría la dimensión necesaria para empezar a conocer el «Camino», así que me lié la manta a la cabeza, me informé a través de las redes sociales y a través de un par de amigos acerca del qué, del cómo y del cuándo y allí que me fuí!
El «Camino» se puede realizar de muchas maneras, siendo las más tradicionales y por este orden, a pie, en bicicleta o a caballo. También es posible hacerse de forma combinada, alternando algunas de ellas. En mi caso, decidí hacerlo a pie.



Historia del Camino de Santiago
El Camino de Santiago nace en la Edad Media con el hallazgo de la tumba del Apóstol Santiago, lo cual desata una ola de peregrinaciones católicas que tienen como propósito o meta llegar a la Catedral de Santiago de Compostela en donde se ubica su cripta. El Camino de Santiago no es solo un itinerario que dirige nuestros pasos a la tumba del Apóstol, sino que con los siglos, se ha convertido en una vía de civilización y de desarrollo cultural, artístico y social en toda Europa. Por ello, el Camino de Santiago fue declarado Patrimonio de la Humanidad, además de convertirse en el primer Itinerario Cultural Europeo.
Como anécdota os contaré que desde 1.122 se celebra el Año Santo Jacobeo todos los años en los cuales el día 25 de Julio cae en domingo. En un año Jacobeo lo que se consigue es la «Gran Perdonanza» o la «Indulgencia Plenaria», por la cual se te perdonan todos los pecados cometidos. Para conseguirla, tienes que cumplir con una serie de condiciones: Visitar la Catedral de Santiago, confesarte quince días antes o después de estar en la Catedral, asistir a una misa rezando por tus pecados y por las intenciones del Papa y comulgar en esa misa. El próximo Año Jacobeo será en 2021 y en el suele haber un número mayor de peregrinos.

La concha del peregrino, es sin duda el símbolo del Camino de Santiago más universal y representativo.
Qué ruta elegí (Camino Francés) y por qué
En un principio, y sabiendo que disponía de solo unos días, cuatro a seis máximo, mi idea era solo una primera toma de contacto con «El Camino» y hacer algunas etapas sueltas, sin mucha parafernalia ni organización, únicamente con una pequeña mochila, el GPS del móvil y algo de buena música con que amenizar parte de las caminatas y un poco de lectura para el descanso en las tardes de verano. Así que una vez estudiadas todas las alternativas de rutas disponibles, me decidí por el Camino Francés, por ser el más famoso y elegido por la mayoría de peregrinos y porque lo tenía en mente desde siempre y solo tenía que decidirme por qué parte de dicho camino realizar.
Considerada calle mayor de Europa, el Camino de Santiago Francés desde Roncesvalles es, sin duda, la ruta del Camino de Santiago con mayor tradición, aunque la ruta más antigua recaiga en el Camino Primitivo, que transcurre por el norte de España. El Camino Francés consta de 32 etapas en su recorrido comenzando en la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port.
Y desde Roncesvalles, la primera localidad española del Camino Francés, hasta Santiago de Compostela hay una distancia de unos 790 kilómetros que se pueden completar aproximadamente en unas 32 etapas, caminando a una media de 25 km por día. De esta forma, estaremos atravesando la Península Ibérica desde el Pirineo Navarro, hasta Santiago de Compostela, en Galicia y final del Camino de Santiago
Aunque el Camino Francés se realiza a lo largo del norte de España, normalmente los peregrinos buscan hacer los últimos 100 km ya que es la distancia que se necesita para conseguir la Compostela o también conocida como “Compostelana”. Estos últimos 100 km empiezan desde la localidad gallega de Sarria, pero tampoco será esta mi elección definitiva.
Mis 4 etapas del Camino de Santiago (Ponferrada–Sarria)
De las 32 etapas del Camino Francés, desde Saint Jean Pied de Port hasta Santiago de Compostela, estas son las cuatro que finalmente pude hacer y que me supieron a poco, por lo que muy pronto espero poder repetir:
- Ponferrada – Villafranca del Bierzo
- Villafranca del Bierzo- O Cebreiro
- O Cebreiro – Triacastela
- Triacastela – Sarria (por Samos)
- Santiago de Compostela



Qué llevar al Camino de Santiago (equipo básico)
Y tras un poquito de historia, os pondré en antecedentes sobre las necesidades básicas a la hora de preparar el Camino de Santiago:
El Calzado quizá sea la parte más importante de todo el equipaje. Piensa que vas a caminar una media de 20 km diarios. La recomendación es clara: no estrenes el calzado para ir al Camino. En cuanto al tipo de calzado depende de gustos. Te puede servir tanto una bota como una zapatilla de montaña o deporte. La bota te va a venir bien en los días que tengas fuertes subidas o en épocas frías y lluviosas, al sujetarte mejor el tobillo, pero estas zonas son pocas y en el resto de las etapas y épocas más calurosas, vas a ir mejor con zapatilla. Es conveniente llevar otro calzado para que cuando llegues al albergue descanses los pies. Unas chanclas vienen de cine para descansar y airear los pies en los riachuelos del Camino.
La Mochila va a ser la otra clave para que tu camino sea más sencillo. Lleva solamente lo que sea necesario. La carga recomendada suele ser el 10% de tu peso. Son aconsejables las que tienen una estructura rígida en la parte trasera para que no sufra la espalda y que también puedas ajustarlas por la cintura para evitar el balanceo al andar. El tipo de ropa depende de la época del año en la que vayas, yo recomiendo para las caminatas, camisetas cómodas, pantalones cortos/largos, un bañador y muchos calcetines (recomiendo cambiártelos cada 2-3 horas durante las etapas).
También una toalla pequeña viene bien, gorra, gafas de sol, algo de música y un neceser, y creo que no olvido nada… Para terminar con la mochila, en casi todas las etapas, hay un servicio de transporte que te la lleva desde la salida hasta el albergue o alojamiento en el que vayas a terminar, y te da un plus de comodidad. Yo en mi caso, no lo utilicé.
Dónde dormir (hoteles vs albergues)
En cuanto al Alojamiento, existe una extensa red de alojamientos, siendo los más comunes y económicos, los albergues, herederos de los antiguos Hospitales para peregrinos, regidos por el clero y donde se ofrecía alojamiento, manutención y atención sanitaria a los enfermos. También hay una red enorme de casas rurales y hoteles con precios algo más altos pero comedidos y donde se puede encontrar el que venga mejor a cada bolsillo.
En mi caso elegí esta última opción, no tanto por no tener que compartir habitación con desconocidos, como es habitual en los albergues, sino también por el respeto y cuidado a tener a la pandemia de coronavirus actual. Y así además evitas tener que llevar saco de dormir a la espalda y te quitas un peso de encima.



El Camino
Debido al Covid, solo pude encontrar transporte a través del tren Sevilla-Madrid-León-Ponferrada, (la línea de bus estaba anulada para esos días) y haciendo parada de unas ¾ horas en Madrid, y una pequeñita de 30 minutos en León. Los trenes han mejorado una barbaridad en los últimos 30 años en España e incluso los viajes en regionales, aunque mucho más austeros que el AVE, tienen su aquel de historia y recuerdos a otra época pasada. Además el AVE no dispone de servicios de comida ni bebida, por lo que si no llevas algo de buena lectura u alguna película, se hace igualmente pesado para los que no solemos quedarnos dormidos en los viajes.
Tanto en la ida como en la vuelta (Santiago-Madrid-Sevilla) aproveche las horas libres para dar un buen paseo por Madrid, desde la estación de Atocha hasta mi establecimiento de vinos favorito de Madrid, Lavinia, donde la verdad, me tratan como si estuviera en mi casa cada vez que voy. Tanto a la ida como a la vuelta pude degustar algunos vinos o caldos siempre sorprendentes y de una altísima calidad, así como de una explicación y maridaje de los mismos que a mí siempre me encanta y por su agradable personal.
El viaje de ida me lleva entre una cosa y otra alrededor de 10-11 horas, y la llegada a Ponferrada pasada la medianoche es oscura, algo fría (aunque estemos en el mes de Julio) pero muy agradable el paseo de escasos 15 minutos desde la estación hasta el establecimiento hotelero donde me darán un recibimiento muy acogedor por parte de todo el personal, siendo el primer día que reciben clientes post covid.
Ponferrada es una ciudad preciosa y posee algo de vida estudiantil nocturna, como puedo comprobar a lo largo de mi paseo observando numerosas terrazas de bares llenas de jóvenes, pero estoy tan cansado del viaje y solo quiero llegar para dormir, que al día siguiente empieza mi Camino.
Ponferrada




Primera Etapa
A la mañana y tras mucho madrugar, como será norma en todo mi viaje, le dedico la primera hora a pasear tranquilamente por Ponferrada y conocer algo de esta bella ciudad, de la cual no puedo más que recomendar su visita.
El Castillo de Ponferrada y sus alrededores son espectaculares tanto de día como de noche, y tiene varios detalles interesantes de los cuales os dejo algunas fotografías.
Salir de Ponferrada y comenzar el Camino propiamente dicho es algo complicado, hay que recorrer media ciudad dando un gran rodeo y no está muy señalizado pero tras consultar a un amable policía nacional, encuentro rápidamente la ruta adecuada.
Al comenzar el Camino uno va lleno de ilusión, de ganas de aventura y de que todo salga como ha imaginado. Lleno de fuerzas, no sientes aún el peso de los días de mochila, los kilómetros a la espalda, las piernas o los pies y solo tienes los cinco sentidos puestos en todo lo que te rodea, esperando encontrarte bonitos detalles que fotografiar, experiencias agradables que vivir y por qué no, alguna que otra buena gente que conocer.
Aunque esto último podré comprobar que será complicado este año, ya que por mor de la pandemia, el Camino estará casi desierto y disfrutaré de unos días de paz espiritual en los que lo que más me llamará la atención serán los sonidos de la naturaleza, el ruido del viento en los árboles y matorrales, el agua corriendo libremente por los riachuelos y recovecos del Camino y algún que otro pequeño animalillo que me cruzare…
La entrada a zona rural una vez abandonas Ponferrada es muy agradable y no dejas de encontrar motivos para hacer fotos, además aún no se queda atrás la vida de ciudad porque te cruzas los primeros km con algún que otro coche, casas de campo y compartes camino con algún que otro ciclista. Pero es bastante bonito el recorrido y a poco que empiezas a recorrer camino empiezan a aparecer los primeros bosques, las primeras vides de uva 🍇 mencía, de cuyo fruto daré buena cuenta a lo largo de todo mi viaje. Hago parada en Cacabelos en la Pulpería de Compostela, donde aunque estamos aún en Castilla León, degusté el primer pulpo del Camino, que me supo a gloria.
Y de ahí hasta Villafranca del Bierzo, la etapa, quizás porque se me hace algo tarde debido a la visita que hice de Ponferrada, y al mucho calor que hace, me hizo ya pasar las primeras fatigas del Camino, a pleno sol y con algunos repechos contundentes. Pero la llegada a Villafranca del Bierzo es maravillosa, el pueblo aunque pequeño, tiene un encanto especial, es realmente bonito, está muy cuidado y tanto el alojamiento en el Micro Hostal – Restaurante La Puerta del Perdón, con un trato exquisito por parte de Hermi y unas habitaciones decoradas con muy buen gusto y muy bien aprovechadas en su espacio.
Ya por la tarde tras el correspondiente descanso tras finalizar mi primera etapa, (me quedé dormido por el cansancio nada más entré en la habitación, me duché y me dejé caer en la estupenda cama tamaño Queen (135-150cm de ancho) que me dieron) me fui a conocer mejor el pueblo y quede prendado por su encanto y pequeñas calles, y plazas, y precisamente en una de ellas se me hizo literalmente de noche, pues me dispuse a comenzar la lectura de “Don Quijote de La Mancha” que tenía pendiente hace ya muchos años y cuyas aventuras, infinitamente más interesantes que las mías, me acompañarán durante todo el Camino. Ya a la noche, cena en «Mesón Don Nacho» recomendación de mi amigo Fernando, oriundo de Ponferrada y que conoce como no podía ser menos muy bien la zona, donde podré degustar unas maravillosas chuletillas de cordero regadas por unos vinos estupendos.


















Segunda etapa
A la mañana siguiente no necesito madrugar en exceso ya que he acortado la segunda etapa del Camino un poco a cambio de aumentar la tercera (bien que me acordare de ello al dia siguiente) y solo tengo por delante unos 16-17 km hasta Vega de Valcarce, los cuales se hacen muy cortitos y en gran medida se transita junto a la carretera nacional, por lo que no hay mucho contacto directo con la naturaleza.
Allí en Vega de Valcarce, aldea pequeñísima, donde solo me encuentro una tienda abierta y un par de establecimientos para comer, me quedaré a dormir en el Hostal El Recanto en la habitación «Anochecer» donde la encantadora Blanca, me atiende de cine tanto ella como en su pequeña panadería junto a un riachuelo que esta frente a la casa y en cuyos jardines junto a la casa paso una agradable y calmada velada, bebiendo de nuevo vinos de la zona y disfrutando de la lectura hasta bien entrada la noche.
Hostal El Recanto, Vega de Valcarce






Tercera etapa
Al día siguiente y tras desayunar en la panadería riquísimo pan recién hecho y un buen café, trato de salir bien temprano porque me espera la etapa más dura de todas cuantas realizo y según he leído una de las más duras de todo el Camino Francés, y bien que lo van a notar mis pies y resto de músculos de mi cuerpo, pero he de reconocer también que la etapa es simplemente maravillosa, tiene unos parajes realmente de cuento y es posible que sea la etapa que más me satisfizo de todo el camino y que más recuerdos me ha dejado.
Es una etapa 100% de naturaleza con una durísima subida a O Cebreiro, pueblecito celta precioso de cuento de hadas donde degustaré un rico pulpo en el único establecimiento que veo abierto y en el que tengo que esperar para coger mesa a pesar de lo comentado antes de poca presencia de peregrinos, pero al que según parece vienen muchos lugareños a comer y que me va a dar las fuerzas suficientes para poder terminar los más de 30km de etapa, que culminarán en Triacastela.
La tarde la pasaré soñando con «Dulcinea del Toboso» (novia de Don Quijote, para el que no esté familiarizado con el libro) no sin antes refrescarme como es costumbre casi cada día, en el riachuelo que hay junto esta vez el hotel Duerming Casa de Barreira, casa con muchos años pero recientemente renovada y que posee unas muy bien preparadas y confortables habitaciones y baños y una calma infinita donde pude descansar plácidamente sin el menor ruido. La cena en el único establecimiento del pueblo, a base de vino y productos locales, me hace cada día ganar todo lo que pierdo en mis kilométricas travesías mañaneras.














Cuarta etapa
La cuarta y última etapa, Triacastela – Sarria tiene dos posibles opciones o variantes, la puedes hacer por San Xil o por Samos, como finalmente me decanto, que aun siendo más larga, me atrae la idea de conocer el Monasterio Benedictino de Samos, aunque solo sea por fuera, ya que tiene las horas de visita restringidas por la pandemia y hoy voy escaso de tiempo, ya que tendré que llegar antes del mediodía a Sarria para poder tomar el único tren a Santiago y único medio de desplazamiento posible durante todo el día. Es por ello que salgo muy muy temprano y no desayunaré hasta mí llegada a Samos, el camino hasta aquí es casi desierto y algo fresco, ya que estará el cielo encapotado gran parte de la mañana.
El Monasterio de Samos es una maravilla, lástima que esté cerrado a estas horas, llego antes de las ocho de la mañana a Samos y me conformo con verlo desde los exteriores. Tras un buen desayuno en el de nuevo único establecimiento abierto en todo el pueblecito y tomar las pertinentes fotos de rigor, me dispongo a seguir el bonito y muy tranquilo camino hasta Sarria, con numerosa vegetación en su primera etapa y donde me cuentan en el bar donde desayuné, hace unos años, una turista alemana fue atacada por un oso, lo que me hace estar un pelín más alerta de lo habitual.
Bonitas casas rurales y mucho sonido de aguas recorriendo libremente los caminos y la naturaleza, brisa fresca por doquier y algun que otro animal rumiante será prácticamente todo lo que me encuentre hasta la entrada a Sarria, que aun teniendo solo algo más de trece mil habitantes, me da la impresión de ser una gran ciudad, tras las pequeñas aldeas de los últimos días. Voy directo a la estación de tren debido a las prisas y hago parada obligatoria en Orense, donde tengo un par de horas para comer y disfrutar de la ciudad.
A destacar el bonito Puente Romano de piedra del Siglo I, conocido como Ponte Vella o Puente Mayor, y la zona alrededor de la Catedral, sus bonitas Plazas y la zona de las piscinas termales de As Burgas. El paseo dura un par de horas y me parece escaso, acostumbrado a tanta caminata estos últimos días…











Orense






Santiago de Compostela: llegada y recomendaciones
La llegada a Santiago de Compostela es ilusionante, aunque sea en tren y no a pie, trato de ir desde la estación hasta el hotel, que luego comentaré detenidamente, soltar la mochila, tomar una ducha rápida e irme directamente al Centro Historico de Santiago, declarado Patrimonio de la Humanidad, a presentar mis respetos al Apóstol desde la Plaza de la Catedral, ya que las visitas, lamentablemente, están muy restringidas.
Y me presento en la Plaza del Obradoiro con la sensación del deber cumplido, de la satisfacción de haber realizado mi primer Camino de Santiago, que aunque muy cortito, ha sido al mismo tiempo intenso en sensaciones, fortalecedor en lo espiritual y solo tengo ganas de volver y ponerle fecha a la siguiente visita, espero que más larga, con algo más de experiencia y con mayor número de peregrinos.
En Santiago haré 2 noches, para recuperar fuerzas y disfrutar de esta bonita ciudad, a la que cada día me gusta mas volver, pernoctaré en dos establecimientos bien distintos, la primera noche en el Gran hotel Los Abetos, maravilloso y grandioso hotel familiar, re-abierto hace pocas fechas y con unas instalaciones de lo mejor que se puede encontrar actualmente en la ciudad, la atención y profesionalidad es exquisita y me gustaría resaltar la elegancia, decoración y tamaño de las habitaciones y baños, que parecen más de un 5* que las 4* que posee en realidad. Disfrutaré de cada momento del hotel, sus vistas a Santiago, sus exteriores, piscina e incluso una bonita y pequeña Capilla privada, asi como de su maravilloso desayuno, excepcionalmente completo.
Gran Hotel Los Abetos








La segunda noche me alojaré en una casa rural al otro lado de la ciudad, A Casa da Torre Branca, un pequeño alojamiento o Casa Rural con Encanto, regentado por una familia maravillosa, que hará que me sienta como en mi propia casa desde el momento en que traspaso sus puertas. La calidez del trato recibido es inmejorable, los detalles de las habitaciones y salones, el almuerzo y desayuno completamente familiar y con productos 100% locales y las historias que comparte conmigo uno de los miembros de la familia me dejan con un sabor de boca y una impresión inmejorables sobre A Casa da Torre Branca, la cual no puedo más que recomendaros en vuestra próxima visita, tanto como el Gran Hotel Los Abetos, valores seguros en vuestra visita a Santiago.
A Casa da Torre Branca







A destacar la gastronomía de Santiago de Compostela, realmente se come muy bien en toda Galicia y en Santiago en particular. Me gustó mucho, sobre todo por el trato que me dieron, además de por la comida y bodega, el Restaurante ACDC, abierto hace 5 años y donde pase una velada muy agradable y estupendamente bien atendido por Paula y Suso, que son dos amores. Está situado en pleno centro de Santiago, y tiene una carta muy variada, con algún toque de modernidad, o Rock & Roll, como les gusta decir a ellos.
ACDC Restaurante































Hasta la próxima!
Inolvidable, irremplazable e insustituible, solitario, relajado, tranquilo, ilusionante, sano y necesario, sosegado, divino y celestial, … regreso a casa con la mochila cargada de bonitos recuerdos, sensaciones y las pilas a tope para mi siguiente aventura, de momento, regresar a África en unos días y volver a la rutina del trabajo. Que me encontrare? Eso solo Dios y el destino lo saben… Feliz semana a todos!




Muchas gracias Julio! Un placer tenerte por aquí 😇
Buena recomendación.
Gracias Susan, tienes toda la razón, yo en cuanto pueda, repito también! Un saludo
Una de las mejores experiencias más bonitas de la vida. Repetiré pronto, sin duda!
Gracias, lo tendré en cuenta
No te arrepentiras…cualquier cosa que necesites, ya sabes donde preguntar!
Algún día me plantearé hacer el camino De Santiago y vivir esa gran experiencia..