Nantes es una ciudad de unos 900.000 habitantes al noroeste de Francia. Capital de la región “Países del Loira” nombre del famoso río que baña la ciudad y mundialmente conocido, entre otras cosas, por la ruta de Castillos construidos por los reyes de Francia a lo largo de sus orillas. Aunque ese es otro viaje que algún día os contaré…
Históricamente Nantes pertenecía a la región de Bretaña y aún hay voces que piden su regreso. Aquí aún se habla el Galo, antigua lengua casi desaparecida y que hoy día solo practican algo más de 2000 personas.

La llegada a Nantes desde el aeropuerto es sencilla, siendo la mejor alternativa al taxi o alquiler de coche, (recomendable para explorar toda la Bretaña e innecesario si solo vienes a conocer Nantes) el autobús “Navette” que por 9 euros te lleva al centro ciudad, cada 20-30 minutos, dependiendo si es fin de semana o no, que tarda algo mas. Y de las 2-3 diversas paradas donde te deja, (siendo la «Commerce») puedes ir perfectamente andando a tu hotel si no llevas equipaje pesado en no más de 10 minutos (en mi caso ni 5).

El centro histórico de Nantes que es a lo que dedicaré este post es de tamaño mediano tirando a pequeño. Se puede hacer perfectamente a pie sin necesidad de usar transporte público, sobre todo a los aficionados a pasear sin prisas como yo y conocer los pequeños detalles y ambientes de las gentes de cada ciudad y su cultura a través de la cotidianidad de la vida en la calle y no en taxis, buses o metros…
Para dormir Nantes no dispone de mucha variedad tanto en planta hotelera como de apartamentos, y casi no existen establecimientos de lujo para los más exigentes (creo que no hay un solo hotel de 5*). Los precios son comedidos para ser una ciudad francesa y podemos encontrar, dependiendo de las fechas entiendo, (yo he venido en Enero, que es temporada baja), disponibilidad fácilmente y por menos de 100€ la noche en zonas céntricas, bien situadas y aceptables en cuanto a calidad, no tanto en cuanto a servicio, bastante deficiente si no vas al menos a un hotel de 4 estrellas o de marca reconocida.
Existen numerosos bares de tapas, gastro bares (modernos y tan de moda últimamente en toda ciudad europea que se precio de ello), locales de copas, tanto cervecerías internacionales para la gente joven y universitaria como establecimientos elegantes para un público más adulto que ya dejó atrás los estudios hace algunos años como yo… así como algunos restaurantes elegantes para una ocasión especial. La mayoría, concentrados en su casco histórico, sobre todo en la zona más cercana a la Catedral y Castillo de los Duques de Bretaña y en la zona del Palacio de la Ópera.
Al ser pequeña, Nantes se puede visitar fácilmente en 2-3 días deteniéndote en los lugares que más te gusten, en este caso, yo disponía de casi 2 días como suelo hacer últimamente en todos mis visitas fugaces en Europa y así poder dar un repaso general a toda la ciudad, pero sin detenerte mucho en cada visita, teniendo que seleccionar 2-3 lugares de mayor interés.


El recorrido que hice fue el siguiente, y en base al hotel en que me hospedé, situado junto al palacio de la Ópera o Theatre Graslin, el cual estaba cerrado y no pude más que ver desde fuera, lo que es una lástima, pues soy un gran aficionado a la música y a la Ópera en particular.
Comencé la mañana buscando, como tengo por costumbre si no hay maquina en la habitación, un lugar donde tomarme temprano un buen café y en este caso al estar en Francia, acompañarlo de unos croissants y que mejor que preguntar al recepcionista más amable de tu hotel donde desayuna el cada día o que lugar cercano al hotel me recomienda para ello. Suele funcionar y así te evitas si no tienes el desayuno incluido, pagar los altos precios que se piden por numerosos buffets que te hacen comer casi sin ganas, solo por el hecho de haberlo pagado.

El pan y la bollería francesa me atrevería a decir que es de las mejores si no la mejor de todos los lugares que conozco a día de hoy y aunque el café lo hacen demasiado fuerte y no hay forma de encontrar sacarina por ningún lado, es una delicia desayunar con pausa en casi cualquier ciudad francesa, eso si, buscando adecuadamente el lugar, y aquí os doy mi consejo, no solo buscar buenos escaparates, con productos que parecen pintados para una bonita foto, entrar en esos sitios donde suele haber algo de cola de público local, que por algo será…y fijaros si lo que se llevan es pan, dulces o café…ahí lo dejo!
Una vez terminado el café en Paul y aprovechando que hace un día estupendo y que mañana dan agua, me acerco justo al lado a entrar en la Basílica San Nicolas de Nantes, (que es preciosa y casi me gusta más que la propia Catedral), que queda junto al hotel y según veo, no para de entrar gente, muchos de ellos parejas jóvenes y algunos con niños, algo que me sorprende en fin de semana y tan temprano (no son más que las 10) y no se si es casualidad, pero veo que la iglesia está llena y que hay un bautizo a la entrada de la misma, con un cortejo de monaguillos portadores de incienso y pienso como estaría la iglesia de feligreses si no hubiere esa ceremonia…Pero la estampa es preciosa y disfruto de la ceremonia en francés durante al menos 15 minutos, hasta que decido seguir mi camino.



Desde aquí bajo por la Rue de Couedic hasta la Cours des Cinquante («Commerce»), donde me encuentro todo cortado por policías debido a una manifestación de unos sindicatos, me dice uno de ellos, y que luego más tarde podré comprobar como se las gastan aquí en estos asuntos…así que sigo hacia adelante y me detengo en la iglesia de Sainte Croix, donde se está realizando un servicio religioso o Misa y me quedo sentado un rato observando los altísimos techos del edificio, como en casi todos en Francia, y trato de escuchar a los oradores en francés, hasta que decido abandonar la iglesia y continuar mi camino tratando de que nadie note mi presencia.

Unas horas mas tarde e imagino que por ser Fin de semana, se establece aquí mismo un pequeño mercadillo ambulante con libros, interesante para los amantes de la lectura en francés.

En esta zona existen numerosos bares y tiendas, y me detengo en la increíble Fromagerie-Salaison, corner con infinidad de quesos de la Maison Lemaitre, donde me gusta observar los quesos, foie y vinos, pero no me llevo ninguno, aunque me apetece comprar media tienda, no se exactamente porque…

De aquí llegamos a la Catedral Saint-Pierre-et-Saint-Paul de Nantes, (Si te gusto «Los Pilares de la tierra», disfrutaras de la Catedral y las numerosas iglesias que existen por todo Nantes) , la cual me gusta en su conjunto pero no me transmite lo que quizás esperaba, aunque son de destacar algunos detalles como su magnífica puerta en madera, algunas pinturas en pared, la tumba de Francisco II y el órgano de la entrada principal.










Me detengo en el bonito edificio pegado a la catedral Porte Saint Pierre – Stradivaria y en su plaza trasera, Place du Marechal Foch, donde destaca un edificio que parece un museo militar, donde me paro tranquilamente a tomar algunas fotos y me tengo que colocar un gorro ya que aunque hace sol, no pasamos de los 6-7 grados a esta hora de la mañana y se me están helando las orejas.



Tomo el enorme paseo hacia abajo, Rue Henri IV, que me lleva hasta el Castillo de los Duques de Bretaña, edificio mas importante de la ciudad junto con la Catedral y en el que hago parada y recorro su interior, aunque solo la parte que es gratuita, porque me parecen excesivos los mas de 10 euros que cuesta la entrada y porque sinceramente, hoy no me apetece y algo me dice que su interior no sera nada mejor comparable al del resto de los Châteaux de la Loire, que ya he visitado en un par de ocasiones. Aunque reconozco que sus vistas y aspecto exterior es bastante bonito.









Me llevo al menos hora y media en el Castillo, subiendo y bajando por todos lados y debo reconocer que las vistas son bastante interesantes y una vez termino regreso hacia mi hotel por una nueva calle, no sin antes pararme a almorzar en un asiático muy simpático que tenia apalabrado de antemano, Santosha (@santoshasantosha) , donde me tratan de maravilla, te atienden 2 chicas muy agradables y cuyo precio es bastante bueno, ademas de tener una raciones en los platos bastante abundantes. La zona esta llena de bares de todos los tipos y hasta me encuentro con una bar de origen español.







La mañana del Domingo intente acercarme a la isla de las maquinas en la otra orilla del rió, pero entre que no estaba el día nada agradable entre la lluvia y el viento y que imagino al ser Domingo y en Enero, pero seguro que de estar abierto, le podría haber sacado partido a la visita, aquello parecía un cementerio y estaba todo cerrado, decidí meterme a tomar unos vinos en algún lado y esperar que parara de llover y aunque finalmente no almorcé nada, ya que cuando se me ocurrió pedirlo, la cocina estaba cerrada y es que a veces olvido que no estoy en España y aquí los horarios son distintos, me pareció un local muy agradable, con muy buen ambiente, (era Domingo) y los platos de comida que iban pasando por delante mía, en su mayoría ensaladas, tenían bastante buena pinta. Para el que se quiera dar un homenaje, en esta misma plaza esta el Rte. La Cigale, que según dice la guía roja de Michelín, es de lo mejor que hay en la ciudad.


Y nada mas, una visita corta como todas últimamente, pero no puedo mas que recomendarla para una escapada de pocos días. Espero os haya gustado y no dudéis en recomendarme nuevos lugares que os gustaría visitase y comentase próximamente.

