El Museo de Arte Colonial en La Habana es uno de los rincones culturales más valiosos de la ciudad. Este pasado viernes me desperté convaleciente del tramo final de una gripe que llevo sufriendo desde hace días y como no trabajaba ese día, traté de aguantar el máximo posible descansando en mi cama, para así poder recuperarme de los días pasados de intenso trabajo renqueante por la enfermedad y sus noches de desvelo y tos.
Y allá por el mediodía me dispuse a dar un paseo por La Habana Vieja, intentando airearme un poco y respirar algo de aire limpio fuera de mi apartamento.
Salí caminando a mano izquierda de mi bonita Plaza de San Francisco de Asís a través de la calle Oficios, hasta llegar a la también bella Plaza de Armas, y apenas dos cuadras más a izquierda y derecha alcancé sin un rumbo fijo, la Plaza de la Catedral, que estaba particularmente bonita, ya que hacía un día de sol radiante y solo había algunos chiquillos jugando en la plaza en lugar de los habituales turistas.

Me sorprendió ver abiertos al público los edificios del Museo de arte colonial y Palacio del Marqués de Arco, últimamente siempre cerrados a cal y canto, y así que me dije, “vayamos a visitarlos”, tras el pago de la entrada de 30 pesos cubanos, por ser residente (al cambio 10 ctmos. de euro), la cual comprendía la visita de ambos edificios.
Museo de Arte Colonial
Abierto de nuevo, aunque no concluida completamente su restauración o rehabilitación, tiene una fachada preciosa frente a la Catedral de San Cristóbal de La Habana. El Museo de Arte Colonial en La Habana guarda tesoros únicos del siglo XVII.
No había casi nadie y los empleados se ofrecen amablemente a hacerte de guía y contarte las historias de cada espacio y su interior, esperando a cambio, como es lógico, una pequeña propina.

Qué ver en el Museo de Arte Colonial en La Habana
Entre los muchos espacios culturales de la ciudad, el Museo de Arte Colonial en La Habana destaca por su autenticidad. El Palacio se compone de planta baja, con un patio que ya quisiera yo para mi casa y un jardín central con abundante vegetación, más algunas salas laterales con exposiciones acerca de los aperos de montar a caballo de los antiguos habitantes de La Habana, además de un coche de caballos que salió en no sé qué película cubana me dijo la simpática empleada que me hizo de guía.
Las paredes en amarillo garbanzo y los techos en azul le dan un toque bonito y elegante al conjunto del edificio en planta baja. Para cualquier amante de la historia, el Museo de Arte Colonial en La Habana es una visita obligada
En la segunda planta, podemos ver lo que era originalmente la vivienda, con sus muebles, sus camas, las sillas y hasta alguna alfombra. Me gustó mucho un antiguo humidor donde guardar puros habanos. Te hace tener una pequeña idea o imaginar cómo se vivía en los tiempos coloniales de la antigua Cuba.
En otra de las salas hay una exposición de vidrieras o vitrales tanto, creo que se dice así, de pared, como en separadores muy coloridas que merecen la pena su visita.
Las vistas de la Plaza de la Catedral desde los balcones de la segunda planta son dignas de tomar algunas fotos y vídeos.






Tambièn se pueden ver los restos de la antigua cocina de la casa y algún enrejado de la época que me gustó especialmente por su aparente delicadeza en el trabajo del hierro. Ningún viaje a La Habana está completo sin visitar el Museo de Arte Colonial en La Habana, una joya histórica en plena Habana Vieja.



Palacio del Marqués de Arcos
El Palacio está compuesto de dos casas al mismo tiempo, con entradas diferentes, aunque ambas den a la Plaza de la Catedral.

La entrada a la izquierda, mirando de frente al Palacio, tiene un Patio interior realmente bonito, que me recuerda a las casas de campo andaluzas. La verdad que muchos detalles en paredes, columnas y resto del Palacio tambièn lo hicieron.
En la planta baja había una exposición de fotografía “Cuba en luz” llevada a cabo por 2 fotógrafos eslovacos a lo largo de los últimos 10 años y su fascinación por la luz natural de Cuba.


El pasaje a la segunda mitad de la Casa o Palacio, nos descubre una nueva exposición de fotografía antigua de La Habana en la que pude observar muchos detalles de cómo era la ciudad hace más de 1 siglo.
Esta también posee un patio interior, quizás no tan bonito como los anteriores, pero tiene la singularidad de poseer un pozo de esos que había en las casas antiguas y algunos restos arqueológicos de una vieja construcción de la zona, bajo una cristalera.


En la segunda planta, algunas salas están vacías, pendientes de terminar su restauración, aunque son bien bonitas en su diseño. Recuerdo una con artículos hechos de marfil, desde paraguas, abanicos, bandejas e incluso un pequeño y precioso crucifijo con una imagen de Jesús.
Los pasillos de la planta alta tienen un suelo que ha permanecido con ese estilo antiguo tan bonito, con unas bellas columnas y altos techos de madera que le dan un aire muy elegante.
En una de sus últimas salas hay un piano de origen americano con ya algunos años, donde nos indicaron que se realizan conciertos de forma habitual. Estaré pendiente a futuras convocatorias para poder asistir. (Lástima que no exista un programa fiable en internet donde seguir estos conciertos)
Para terminar, resaltar que me pareció sublime una bañera antigua hecha de mármol traído de Italia, según dijo la guía, la cual me dio la impresión de ser cierto, en el baño del dormitorio del antiguo Marqués de Arcos.







Dos bonitos edificios que visitar cuando vengas a La Habana, de los que saldrás agradecido por lo que muestran. Si además, eres el único turista durante toda la visita y los tienes completamente a tu disposición para disfrutarlos y hacerles fotos, mucho mejor.
También puedes descubrir otras joyas de la ciudad en mi artículo sobre Las terrazas en La Habana
Nos leemos…



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