“Cañabota” Rte, Sevilla


Hoy comemos al fin en una de las sensaciones de este año en Sevilla. Llamé para reservar una semana antes y a mí no me pusieron problemas. Y es que me habían dicho que de Jueves a Domingo al ser pequeñito, había que llamar como 15 días antes para poder coger una mesa.

Quedamos en el restaurante a las 14:30 y llego 5 minutos antes, ya que no estaba seguro de donde estaba y lo primero que me sorprende es que el nombre no aparece por ningún lado y en ningún rótulo en la pared de entrada, no se si porque así lo han elegido los dueños o porque no les ha dado tiempo a ponerlo en el poco tiempo que llevan abiertos. Pero la cristalera enorme que deja ver el interior y el mostrador de pescado, vaya mostrador que se aprecia desde el exterior, nos lleva a las claras que estamos ante el lugar que andábamos buscando.

Por cierto, el lugar es de lo más escondido que puede haber para un restaurante, situado haciendo esquina entre la calle Orfila y Jose Gestoso, aunque en el entorno de Las Setas, lugar con más tirón del panorama sevillano turístico y de restauración de la actualidad.

Local pequeñito, todo muy blanco/plata de las paredes y mobiliario de cocina y algo de madera, muy nuevo y limpio todo. Como he dicho antes, mostrador de producto de la mar a la entrada y más adelante mesas como en alto junto a la ventana y una barra que deja ver la cocina vista con 10-12 servicios individuales, gustándome lo que más la esquina de la barra, donde se puede ir 3-4 personas y verse las caras sin problemas. En la cocina destacan unas brasas a la vista de todos y alguna maquina modernita, digna del mismísimo Bulli.

El personal de un blanco inmaculado, todo masculino, por cierto y remarcando que estamos en un sitio marinero por excelencia, muy agradable destacando por encima de todos, el “alma mater” de la casa, Juanlu que denota una gran experiencia en su trabajo!.

La mesa en metal sobre madera, ausencia de mantel y cubiertos muy finos y modernos y loza blanca con pinta de bola de golf muy blanca y bonita. Vasos de agua/cerveza elegantes, aunque tienen unas trazas creo recordar que no suelen gustarme. Me gusta el cristal fino y lo más transparente posible, para ver todos los matices del líquido.

Al fondo a la derecha se observa una pasillo para acceder a los baños y de frente la cava de vinos, perfectamente iluminada y que obliga a acercarse y verla, con muy buenas referencias en su interior. Y aqui llega un detalle original, el restaurante no tiene carta de vinos, sino que te lo ofrece el personal dependiendo de lo que vayas a tomar. Esto personalmente no me hace mucha gracia, pero tiene su aquel…si quiero resaltar que los precios de los caldos son muy correctos y en nuestro caso cayeron algunas buenas referencias, destacando entre ellas el afamado y magnifico Ossian ecológico. Podéis ver detalles en las fotos!

Y ya entrando en materia, diré que la comida en resumen se merece una nota muy alta, destacando todos los mariscos y pescados, teniendo una amplia variedad donde elegir en ese fabuloso mostrador que hay en la entrada y que se le hace a uno la boca agua solo de contemplarlo.

Los entrantes nos parecieron interesantes, destacando las cañaillas, fabulosas de tamaño, pero las cuales necesitaron de trabajo extra para sacarlas, ya que no tenían la aparte alta abierta, como suele ser habitual. Las ostras aunque no muy grandes de tamaño, también muy frescas y ricas y de platos, dejamos a un lado la carne y nos centramos en los pescados, probando a la plancha y al horno, deliciosos en ambos casos y combinando lo tradicional con un toque moderno que combina a la perfección.

En los postres quizás es donde están un punto o dos por debajo del resto, pero no era lo mas importante en este tipo de restaurante ni a lo que venimos en concreto.

Cuando nos llego la cuenta, aunque fue alta, ya que es un restaurante de calidad, quedamos gratamente sorprendidos por lo comedido de la misma, nota muy de agradecer, además de aceptar American Express, algo que no siempre se encuentra y no faltando la invitación a unos ricos chupitos de hierbas y una agradable charla final con Juanlu al que le dimos la enhorabuena y quedamos en volver a vernos muy pronto.

En general, muy contentos y deseando volver en cuanto tengamos nueva oportunidad, magnifico ambiente y una muy buena aportación a la gastronomía sevillana, que ya le hacia falta. Espero sigan por el buen camino y les deseo los mejores éxitos a este magnifico grupo formado desde el restaurante Tribeca, al que espero ir de nuevo pronto también.

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