🕌 “Un viaje íntimo por una ciudad sagrada entre el cielo y la tierra”
Kairouan, Túnez, es la ciudad santa del islam magrebí y uno de los centros espirituales más importantes del mundo musulmán. Desde que puse el primer pie en Túnez, quise ir a Kairouan, su Ciudad Santa.
No sé bien el motivo, ni mucha gente me ha hablado de ella y la verdad, conozco a pocos que sean de aquí, pero la ciudad más antigua de todo Túnez tiene una atracción especial, casi mística, no solo para los musulmanes, sino para mí también. Visitar Kairouan Túnez es adentrarse en una historia viva.
Kairouan, está ubicada en la mitad norte de Túnez. Desde la capital te lleva algo menos de 2 horas por la A1, autovía principal que recorre el pais de norte a sur. El camino es tranquilo una vez que abandonas la capital, hay poco tráfico y la mayoría del terreno es plano.
A medida que vas descendiendo, el verde de los campos va desapareciendo y todo se vuelve de color marrón, señal de la cercanía del desierto del Sahara.



Cuarta ciudad sagrada del Islam (tras La Meca, Medina y Jerusalén), es un importante lugar de peregrinación religiosa y, para los amantes de la historia, una de las principales atracciones turísticas de Túnez. Kairouan es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y no es muy grande, alrededor de unos 150.000 habitantes.
Historia
En el año 671 d.C., “Uqba Ibn Nafi”, comandante del ejército árabe, estableció su cuartel general aquí, en mitad de la estepa. Kairouan se convirtió entonces en la base desde la cual las fuerzas islámicas victoriosas avanzaron hacia el oeste a través del norte de África y hasta llegar a España. Su nombre deriva de una palabra persa que significa “un campamento”.
En el 916 la capital pasó a ser la ciudad costera de Mahdia, una de mis asignaturas pendiente de visitar y cayó en un declive que acabó con la incursión de los nómadas de Beni Hilal, los cuales saquearon y destruyeron Kairouan en el 1057, aunque respetando los edificios religiosos. En el siglo XIV, los Hafsíes reconstruyeron la ciudad y, a principios del siglo XVIII, los Husseinitas la ampliaron.

Aunque Túnez es hoy día la capital política del pais, Kairouan mantiene su importancia religiosa para los musulmanes del norte de África. Siete peregrinaciones a Kairouan se consideran equivalentes a la peregrinación obligada una vez en la vida a La Meca.
Existe una leyenda que dice que un caballo de un guerrero tropezó con una copa de oro enterrada en la arena, y esta fue reconocida como una que había desaparecido en la Ciudad Santa de La Meca algunos años atrás.
Al extraer la copa de la arena, apareció bajo ella milagrosamente un manantial y de este se dijo que sus aguas brotaban de la misma fuente que abastece al pozo sagrado de Zamzam en La Meca. Todo ello ejerció un gran poder de atracción sobre los primeros pueblos islámicos del norte de África y así quedo para la historia como destino de peregrinaje hasta nuestros días.
Qué ver en Kairouan Túnez
Gran Mezquita
El principal punto de interés de Kairouan y motivo principal de mi visita es su Gran Mezquita, la cual se encuentra al final de la Medina, con un enorme minarete incorporado a las murallas de la ciudad.
Es el edificio islámico y religioso más antiguo e importante del norte de África. Muchas de las otras importantes mezquitas de Túnez, se inspiraron en la arquitectura de la Gran Mezquita de Kairouan.

Cubre un área enorme, alrededor de 135 metros de largo por 80 de ancho, con un majestuoso patio interior rodeado de preciosas columnatas. Una vez en su interior, el espacio invita a la meditación y el reposo y posee una gran belleza.
Su acceso está permitido tanto para los no musulmanes así como para las mujeres, siempre que lleven cubierto el pelo, pero no nos está permitido ingresar a la Sala de Oración, cuyas entradas están protegidas por enormes puertas finamente talladas en madera, aunque al menos el día que yo fui, se mantenían abiertas y era posible echar un vistazo al interior así como hacer fotos, aunque los empleados te piden discretamente que no hagas muchas.









Medina
Construida en los siglos XVII y XVIII, aún se encuentra ocupada por los artesanos tradicionales de Kairouan. Es un lugar interesante de visitar, puedes encontrar cosas curiosas y es bien conocido en todo Túnez que sus precios son bastante económicos, en comparación a otras ciudades.

Las calles que llevan de la Gran Mezquita a la Medina serpentean en un laberinto de direcciones, todas encaladas en blanco y con multitud de puertas, rejas y zocalos en azul celeste que junto a sus patios de azulejos invitan al paseo y la observación, aunque es cierto que al menos, el día que yo fui, la inexistencia de paseantes, me creó un poco de intranquilidad, ya que el silencio lo invade todo.
Protegida por muros y puertas, la medina de Kairouan contiene mezquitas y santuarios que dan la bienvenida a los visitantes para las oraciones. Los minaretes enfatizan la dimensión espiritual del lugar.
El barrio de la medina alberga zocos que venden desde alfombras, hasta jarrones o productos de cuero, aunque en realidad, te puedes encontrar casi cualquier cosa por aquí. Tenía algo de hambre y nos paramos a tomar un té a la menta acompañado de un “Ftira” con azúcar, lo que viene a ser los “churros” de Túnez.







Fin
Kairouan, con su Gran Mezquita, sus hipnóticas callejuelas y su Medina son una visita recomendable de la que hemos disfrutado toda la mañana. Pero no disponemos de mucho tiempo y nuestros caminos nos llevarán al Anfiteatro del Jem, tercero más grande y mejor conservado del antiguo Imperio Romano, pero eso ya será en un próximo artículo.
Gracias Kairouan y a todos vosotros por leerme.



Muchas gracias Miriam por tus palabras. Túnez es muy segura y no tienes que temer por nada. Solo debes ser cuidadosa con donde vas y a que horas, vamos, como en cualquier otro lugar!
Me encantan tus entradas de Túnez, espero visitarlo muy pronto y tus relatos serán mi guía. Tengo una inquietud, puede una mujer viajar sola a Túnez? O se corre algún riesgo?