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Colores, Contrastes y Callejuelas: La Habana Vieja a Pie

Qué ver en La Habana Vieja

Primer artículo en mi nuevo destino, Cuba, que seguro ha tardado algo más de lo esperado. Bien es cierto que, desde mi experiencia, he vivido en más de cuatro países fuera de España a lo largo de más de 8 años, cuando uno se traslada a un nuevo país, los primeros meses suelen ser bastante ajetreados y agotadores hasta que te acabas centrando o encontrándote a ti mismo encajando en el nuevo lugar.

Suele haber un periodo previo a recuperar la estabilidad deseada, en que se está acelerado por momentos, algo perdido en otros, se alternan los periodos de tristeza, muchos, con los de alegría. El cansancio debido a la tensión y la adaptación a la nueva situación, no solo laboral, sino cultural, idiomática (si si, idiomática, que aunque en Cuba se hable mi propio idioma, el español aquí es muy peculiar y cuesta entenderlo a veces, así como se producen algunas dudas y pequeños errores en la comunicación diaria por este mismo motivo) que te van alterando el día a día y hacen que pases algún tiempo más digamos, algo acelerado, excitado o alterado, por no hablar de los primeros días en que por motivos de las más de 10 de horas de viaje, al cuerpo le cuesta adaptarse al nuevo horario y sufres periodos de mucho cansancio debido a la falta de sueño, o lo que es comúnmente llamado, jet-lag.

Tras esta introducción, que no es más que una pequeña explicación o excusa, de por qué no me ha salido escribir nada antes, cuando quizás debía haber dicho que simplemente no me apetecía o no me llegaba la inspiración para ello, pues me decido a traeros este, mi primer artículo en Cuba.

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Luna llena en La Habana Vieja

La Habana Vieja

La ciudad de La Habana fue fundada en 1519 por Diego Velázquez, luego este año es su 525 aniversario.

Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1.982 y es el casco histórico de la ciudad de La Habana, formado a partir del puerto, siendo su centro oficial. En ella encontrarás todo tipo de monumentos, fortalezas, iglesias, palacios, etc… de sus más de 500 años de historia y ofrece al viandante una de las colecciones arquitectónicas mas completas, si no la que más, de toda América.

Pasear por La Habana Vieja es contemplar más de quinientos años de historia. Cada calle, fachada o cualquiera de sus gentes te descubre algo singular y distinto a nada que hayas visto antes, no importa de qué país o cultura hables.

Sumergirse en el laberinto de calles que conforman La Habana Vieja es hacer un viaje al pasado colonial español, donde sorprende lo bien conservada que están algunas de sus plazas y edificios, con el gran riesgo de demolición que presentan otras tantas, muchas de ellas, tristemente, viviendas con familias enteras en su interior.

La Habana Vieja y sus Plazas

A diferencia de la mayoría de ciudades, La Habana se desarrolló sobre no una, sino sobre cuatro plazas principales de muy bella factura, rodeadas por dicen, más de mil edificios históricos, con palacios e iglesias en casi cada esquina: Plaza de Armas, centro militar y defensivo, con una fortaleza y un amplio patio utilizado para desfiles militares; Plaza de la Catedral, centro religioso donde se haya como su nombre indica, la Catedral de San Cristóbal de La Habana; Plaza Vieja, eje comercial que albergaba un importante mercado; y la Plaza de San Francisco de Asís, mi plaza, como me gusta llamarla, ya que en ella vivo y creo que no me equivoco si digo que es la más bella de todas y fue el punto principal de exportación e importación del país por estar situada frente al puerto.

Estas cuatro plazas son el epicentro desde el que se ramifica toda La Habana Vieja en un inmenso casco histórico, con aires de un pasado esplendoroso y un presente duro, muy duro, ya que los años de pandemia han traído una difícil realidad a un país, cuyo motor principal, es el turismo.

Eusebio Leal

Aunque su cargo oficial era el de Historiador de la Ciudad y Director del Programa de Restauración del Patrimonio de la Humanidad, a Eusebio Leal se debe en gran medida el rescate y rehabilitación de la antigua ciudad colonial, debido a que fue designado el conductor de las obras de restauración del Casco Histórico de La Habana, asumiendo importantes encargos, como la restauración del Palacio de los Capitanes Generales, antigua Casa de Gobierno, hoy sede del Museo de la Ciudad de La Habana.

Sus restos descansan en el Jardín Madre Teresa de Calcuta, al fondo de la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en la plaza del mismo nombre.

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Estatua de Eusebio Leal frente al Palacio de los Capitanes Generales

Plaza de Armas                          

La más antigua de las cuatro plazas de la Habana Vieja, es también la más singular, ya que tiene un jardín o pequeño parque en el centro con altos árboles que dificultan observar la dimensión real de la misma y ni siquiera es fácil tomarle alguna bella fotografía.

Rodeada por varios edificios históricos, destacan sobre todo el Palacio de los Capitanes Generales, el Palacio del Segundo Cabo, el Castillo de la Real Fuerza, el Templete y el Palacio de los Condes de Santovenia por ese orden y de izquierda a derecha, situándonos de espalda al primero, para mí, el más bello de toda La Habana y del que tengo previsto hacer un artículo para él solo.

El Palacio de los Capitanes Generales

Considerado unas de las obras de mayor importancia arquitectónica de todo Cuba. Su construcción comenzó en el año 1.776 y no se dio por construida hasta 1.832.

Hasta 65 capitanes generales de España gobernaron Cuba desde este palacio durante algo más de dos siglos y fue recinto del Administrador de Estados Unidos durante la intervención posterior al desastre del 98, así como Palacio Presidencial durante los primeros años de la República. En la actualidad es la sede del Museo de la Ciudad de La Habana y las oficinas del Historiador de la Ciudad.

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Palacio de los Capitanes Generales

La calle de Madera de la Plaza de Armas

La Calle frente al Palacio de los Capitanes Generales, me llamó la atención por estar construida sobre una base de adoquines de madera y me contaron en mi primera visita a La Habana, hace ya más de veinticinco años, que fue mandada construir por uno de los gobernadores españoles, ya que no podía conciliar el sueño a la hora de la siesta, gracias al ruido que hacían los caballos y carruajes al pasar sobre ella.

Debido al altísimo coste de los materiales empleados en su construcción, la idea de extender este tipo de calles al resto del casco histórico de La Habana, fue finalmente abandonada.

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El Palacio del Segundo Cabo

Construido en 1772, aun bajo dominación española, fue sede de la Intendencia de la Real Hacienda y la Casa de Correos. De muy bella factura, destaca su patio interior de marcado carácter andaluz. En la actualidad radican en el edificio las dependencias del Consejo Nacional de Cultura.

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Palacio del Segundo Cabo

El Castillo de la Real Fuerza

La más antigua de las construcciones que rodean la Plaza de Armas, fue iniciada en 1559 y su construcción duró veinte largos años. Constituye una de las más preciadas edificaciones históricas de La Habana y es uno de los tres castillos que ostenta el escudo de armas de la ciudad: La Fuerza, La Punta y El Morro.

El Templete:

Se levantó en 1.754 una columna de tres caras con una pequeña estatua de la Virgen del Pilar. Ya en 1828, se le anexó un singular y pequeño pórtico a semejanza de los templos griegos.

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Templete

El Palacio de los Condes de Santovenia

Situado a la izquierda del Templete, fue residencia de los Condes de Santovenia. De estilo neoclásico, fue objeto de la solemne jura de la heredera al trono español, la después Regente y Reina Isabel II, y en la cual  se llevó a cabo la ascensión en un globo aerostático en 1.832. Actualmente y tras sucesivas restauraciones, alberga la sede de un hotel.

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Palacio de los Condes de Santovenia

Plaza de la Catedral

Debe su nombre, a la Catedral de San Cristóbal de La Habana, dedicada a la Virgen María de la Concepción Inmaculada y es de estilo barroco. Su construcción comenzó en 1748 por la orden religiosa de los Jesuitas y es uno de los monumentos arquitectónicos más imponentes de Cuba.

En su interior,se alojaron durante mucho tiempo los restos de Cristóbal Colón, ahora repartidos entre Santo Domingo en República Dominicana y la Catedral de mi ciudad, Sevilla.

Puedes encontrarte casi a todas horas señoras mayorcísimas ataviadas con los en su mayoría, trajes tradicionales cubanos deseando atrapar al turista con alguna de sus aventuras comerciales, ya sea vendiéndole algún souvenir, haciéndose unas fotos o adivinándole el futuro leyéndole la mano o echándole las cartas.

Está flanqueada por otros lugares de gran interés cultural, entre los que destacan La Casa de los Marqueses de Aguas Claras, actualmente ocupada por un restaurante de carácter público, como casi todo aquí, el Museo de Arte Colonial y el Palacio del Conde de Lombillo, con su fachada imponente y todos con más de tres siglos de historia, así como la cercana y famosísima Bodeguita de en Medio, probablemente el establecimiento gastronómico más conocido y visitado por los turistas de todo Cuba.

El propio Ernest Hemingway la mencionaba en una de sus más famosas frases “My daiquiri in Floridita and my mojito in La Bodeguita”.

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Catedral de San Cristóbal de La Habana

Plaza Vieja

Se la llamó originalmente Plaza Nueva. Surgió como espacio abierto en 1559, luego de la Plaza de Armas y la de San Francisco de Asís.

Tiene un sin fin de estilos arquitectónicos, algunas esculturas y fuentes, como amontonados unos a otros a lo largo de la historia, aunque el resultado es de una plaza de grandes dimensiones con algunos edificios formidables y una de las más concurridas de la Habana Vieja.

Destacan la Casa de los Franchi Alfaro, el majestuoso Palacio de los Condes de Jaruco (1.738) entre las calles Muralla y San Ignacio, el edificio de Mercaderes No. 307 así como algunos edificios de viviendas como el antiguo Colegio del Santo Ángel.

Los precios de los restaurantes y bares de la Plaza se encuentran entre los más caros de toda la ciudad, donde es fácil pagar tarifas más acordes al centro de Madrid que a la ciudad de La Habana.

Aquí puedo recomendaros el centro de masajes Spazio, donde dan unos masajes bastante buenos y a precios razonables. También suelo fumarme algún habano acompañado de un gin-tonic, si disponen de tónica importada en la siempre animada y muy concurrida terraza la Vitrola.

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Plaza Vieja

Plaza de San Francisco de Asís

Y por último, la Plaza San Francisco de Asís, a la que me gusta cariñosamente llamarla, “Mi Plaza”, de estilo colonial y dominada por el convento que le da nombre y que actualmente es un museo de arte sacro y espacio para conciertos de música clásica y popular cubana.

En ella revolotean cientos de palomas, no en vano, la plaza es también llamada «de las palomas». Lla adorna la Fuente de los Leones, de mármol de Carrara y primera que hubo en la ciudad, además de alguna escultura, entre las que destaca el monumento a Fray Junípero Serra, donado por la hotelera española Iberostar, o la que hay observando a los caminantes y con la que he compartido alguna que otra velada fumándome un Habano en noches de soledad, que cohabitan en la misma plaza y sirven de reclamo fotográfico para la mayoría de turistas y niños que la pueblan cada mañana.

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Circundan la plaza varios edificios singulares, entre ellos la Lonja del Comercio, que alberga oficinas comerciales y diplomáticas; la Terminal marítima Sierra Maestra, donde atracan grandes cruceros y barcos de vela y el Edificio de la Aduana de la Habana; el hotel Palacio de los Corredores, el también Hotel Palacio Marques de San Felipe y Santiago de Bejucal y la Casa Galería de la pintora Carmen Montilla en el número 162.

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El Convento

Fundado en 1575 por la Orden Franciscana, la iglesia fue originalmente de planta basilical de tres naves con cúpula en la cabecera. Fue construida usando piedra local conocida como de “Jaimanitas”. Su torre fue la más alta de La Habana en su tiempo (42 metros).

En sus criptas fueron enterrados numerosas personalidades de la época, como Fray Juan Lazo de la Vega, en 1752; el gobernador Diego Manrique, muerto de fiebre amarilla, día después de haber tomado posesión del cargo, y Luis de Velasco, heroico defensor del Castillo del Morro durante la toma de La Habana por los ingleses (1762) hasta que en 1763 les fue cambiada por la península de la Florida.

Además de la nobleza habanera, recibieron sepultura en la iglesia Gobernadores, Generales, Comandantes de la flota, Títulos de Castilla y hasta una Virreina del Perú, la marquesa de Monte Claro.

A inicios de los años 90, se lleva a cabo su restauración, aun inconclusa, por la Oficina del Historiador y con la contribución financiera de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).

Actualmente, la iglesia ejerce de sala de conciertos, gozando de reconocida popularidad. Su claustro norte acoge una exposición permanente de los hallazgos arqueológicos del edificio, orfebrería religiosa, muebles e imaginería de la época. Los niveles superiores sirven para la exhibición de exposiciones transitorias.

El jardín Madre Teresa de Calcuta ofrece facilidades para distintas actividades culturales y como antes comenté, allí está enterrado Eusebio Leal.

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Parque Central

No es una de sus cuatro plazas principales, es más, no es ni siquiera una plaza, pero hoy día es uno de los centros neurálgicos de la Habana Vieja.

Situada al borde del casco histórico, está rodeada de numerosos edificios, casi todos establecimientos hoteleros, entre los que destacan el Hotel Inglaterra, siempre muy concurrido del público más variopinto y digamos “peculiar”, Hotel Gran Manzana, tan lujoso como solitario y el Iberostar Parque Central, cuyo lobby posee un aura especial y en su terraza tiene una de las mejores vistas del Capitolio, además del Gran Teatro de La Habana.

Centro de espectáculos y conciertos de música los fines de semana y siempre repleta de coches históricos descapotables con un colorido tan variado que enseguida saltan a la vista con los que los turistas pasean por La Habana y sede del para mí el hotel con mejor ambiente y único con “alma” de toda la ciudad, donde se respira cubanía por los cuatro costados y donde he podido disfrutar de mi trabajo el ultimo casi año y medio, Iberostar Parque Central.

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Parque Central desde el hotel Iberostar

Bibliografía:

Edición:

  • Lic. Amanda Gonzalez Romero                                      

3 comentarios en “Colores, Contrastes y Callejuelas: La Habana Vieja a Pie


  1. Gracias por tu amable mail Tiaviajera!
    Es cierto que algunos edificios han mejorado, sobe todo tras la restauración de la Habana Vieja, pero la situación económica no pasa por sus mejores momentos…


  2. Muy ameno e ilustrativo tu relato David, veo que La Habana ha mejorado bastante sus edificios históricos y plazas, cuando estuve, la mayoría estaban bastante derruídos.

    Se ve muy bonito tu hotel y con una excelente ubicación.

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