“Petit Comite” Rte, Sevilla


Entro al Restaurante (14:35 horas) sin que nadie me diga hola y me acerco a la barra, donde una chica tras preguntarme si venia solo, me recomienda pasar al local de al lado, estilo gastrobar, mismos dueños, misma carta y misma cocina, diferente nombre, Petit Corner! 
Acepto y al entrar tampoco nadie me recibe, pregunto en la barra y me recomiendan una mesa de esquina, pequeña, incomoda y muy cercana a la mesa de al lado. El banquito que me toca es sin respaldo, incomodísimo y en la pared no me quiero apoyar, ya que están con manchas, muy sucias, necesitan una mano de pintura..

5 Mesas altas, de 4-5 pax como mucho (4 lo ideal, 6 queda muy junto), 2 mesas de esquina de madera vieja e incomodas que desentonan en el local y una barra larga.. Lleno todas las mesas menos 1 de esquina. Total: 23 pax. La mesa de al lado es de 4 -5 y están 6, demasiado pegados a mí, estoy dentro de su conversación e incomodo, me rozo con ellos…Barra vacía, demasiada gente para un sitio tan pequeño. Wifi gratuito.

Hay 2 camareros, una chica (parece cubana) en la sala normalmente, con un pinganillo en la oreja conectado a un walky, agradable y un chico preferentemente metido en la barra, serio, poco agradable, poco dispuesto a ayudarte y que no quiere vender. No es desagradable, pero tampoco agradable. La vestimenta de ambos no es presentable, ella va de negro entero como con una camiseta y pantalón. No transmite que vaya arreglada y limpieza. El va en vaqueros, camisa de cuadros y botines, Parece que lo han llamado corriendo para sustituir a alguien que se ha puesto malo, lo que no creo, porque parece el jefe, encargado e incluso uno de los dueños o parte de la familia o amigo.

Música agradable, estilo años 90, volumen alto, tipo cantautor, sala de conciertos pequeña. Decoración de toda la barra en colores y luces en tonos amarillos, y mezclando los libros con las botellas, al estilo librería antigua. Destaca una cabeza de toro hecha de papel como de periódico. Suelo a cuadros en tonos amarillos de estilo antiguo, no parece limpio. El local en si no aparenta estar todo lo limpio que debiera, necesita algo más de brillo el suelo, las estanterías, la ropa de los camareros…sin embargo la barra y su interior, visible desde fuera, parece muy recogido y ordenado. Las plantas tienen algunas hojas secas, y la maceta de barro está manchada. Y por último, las paredes, sucias, necesitan una mano de pintura, mas en algunas zonas que otras, sobre todo en la zona del fondo.

Ambiente aunque un poco recargado por el poco espacio, agradable en conjunto. Temperatura muy buena para estar con chaqueta, perfecta.

Carta pequeña, 2 medias cuartillas, pocas tapas, casi todo platos. Me tomo un agua mineral con gas, San Pellegrino de 0,5l, a 2,80.-€, demasiado alto de precio, vaso moderno y correcto, aunque va todo encima de la mesa, sin posavasos ni mantel ni nada, y me traen unas aceitunas enanas en un plato pequeño moderno con doble recipiente para los huesos. Me sorprenden porque están muy buenas.

Me ofrece arroz como plato fuera de carta el camarero al traérmela. Solo como plato y no como tapa. La rechazo. Pido la tapa de Pulpo con parmentier trufada y yema de huevo (65/165gr), y me dice el camarero que es la tapa estrella del bar. Porque no me la ofrece? Es más, porque nadie me pregunta si es la primera vez que estoy allí? Me vuelve a preguntar si tapa o plato y elijo tapa. No me pregunta si como solo o espero a alguien, si tengo mucha hambre, si está bien lo que he pedido, si necesito 2-3 tapas, 1 plato…¿? Parece ser que no lo sabe, que nadie le ha enseñado y que está allí para cumplir el expediente y punto.

Cesta de pan de mimbre con tela dentro típica de hotel rural comprada en Ikea hace años o distribuidor de amenities de baño. 2 piezas de pan, estilo pueblo, blanco, muy bueno e integral, algo peor. Bolsa de picos y bolsa de regaña. No me ponen mantel, la servilleta son las negras pequeñas en cuadrado pequeño en un recipiente de metal. 

Me traen el plato en la mano, frio, sin calentar, como un plato hondo de diseño, buena pinta pero que se queda en nada destacable tan solo, sin un plato debajo. Buena pinta la tapa. El cubierto lo deja apoyado en el plato, curioso. Apetece comérsela. Muy buena de sabor, muy conseguido, algo duro el pulpo y viene un trozo demasiado grande, pero el sabor, la textura, la mezcla con la yema de huevo líquida la hace muy rica. 

Segunda tapa me atiende de nuevo el camarero, me ofrece ensaladilla y croquetas, mala recomendación, sobre todo la primera, y le pido Pluma Ibérica con patatas baby aromatizadas (90/160 grs), vuelve a preguntar si tapa o plato y como la quiero de hecha, raro siendo cerdo y no ternera. La pido al punto tirando a roja. De nuevo me la traen en un plato frio, muy poco hecha, calidad correcta la carne, acompañada de patatas que parecen hechas en aceite que necesita cambiarse y un par de trozos de pimiento verde y amarillo. No está conseguida, simplemente correcta, nada especial como la primera.

Pido una copa de vino, y la chica muy amable me quiere traer la que a ella le gusta. Le pido la carta y me la trae y me explica cuales son por copas. Me ofrece solo los tintos y me explica cual se pediría ella. Le pido un Ribera del Duero y me trae una copa basta y de cristal muy grueso y pesado. Le pido me la cambie y tras buscar me trae una más acorde, más fina y moderna. Me sirve para probarlo y al aceptar, me la llena en exceso, como copa y media.

De postre me ofrece el camarero de cabeza, ya que no hay carta, dice que porque son caseros. Algo de chocolate, algo de queso, plátano caramelizado y gin tonic en plato, la cual le pregunto si es buena y me dice que mucho. La pido, al llegar no cumple las expectativas, es lo peor que he pedido. No está conseguido por separado, ni el helado de limón, ni la gelatina de gin tonic azul ni la sopa con trozos de cascara de naranja. Juntas ganan algo, pero el sabor y textura no me convencen ni llegan al mínimo aprobado. Demasiada gelatina, que dejo casi entera, me como el helado y pruebo la sopa de naranja. Nadie me pregunta si me gusta, porque lo he dejado. Pido la cuenta, no tarda mucho, la trae el chico, y son 24 Euros, demasiado alta para lo ofrecido, pago y dejo algo de propina, para la chica. No aceptan Amex, error.

Carta vinos pequeña, tampoco necesitan más, con muchos (casi todos) vinos por copas, mucho vino de Andalucía, parece hecha por Delatierra o Tierra Nuestra en su gran mayoría. 

Salgo a las 16:00 horas. Nadie está atento para decirme adiós ni preguntarme que me ha parecido. Me marcho y miro para decir adiós pero nadie se da cuenta de que me marcho.

Conclusión: Servicio no llega a correcto, trato ni bien ni mal, solo indiferente, primera tapa muy buena, segunda casi aprobado y postre malo, pero tiene un buen local muy bien situado, necesita más limpieza, mejor vestuario del personal, mejor atención y poner una vajilla, cubertería y cristalería acorde al local. Cubrir las mesas y mejorar los detalles. Quizá vuelva al Restaurante, porque me lo ha recomendado un buen amigo restaurador.

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