Aprovechando que una de mis hijas se iba a pasar unos días al chalet de una amiga a La Rosaleda, urbanización que pertenece a Arroyo de la Plata, pequeño pueblo en la ruta que separa Sevilla de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Huelva, organice el pasado día 1 de Enero una excursión, a pesar de ser una día complicado, ya que además de ser fiesta nacional, está casi todo cerrado.
Aunque por otro lado, no nos encontraremos casi ningún tráfico, al estar la mayoría de personas en casa, descansando de la noche de Fin de año, a pesar de que estas Navidades, fiestas ha habido pocas, pero bueno, el día 1 de Enero, es un día en que casi todos suelen quedarse en casa y nosotros decidimos cambiar la rutina e irnos a pasa el día en la naturaleza, y bien que lo pasamos.
El camino de Sevilla hacia la Sierra de Aracena, transcurre en sus primeros kilómetros a través de la autovía Ruta de la Plata / A-66 (como veréis, por aquí todo lleva el apellido «plata») y no es hasta la Venta del Alto, en que se ha de tomar el desvió por la N-433 que conduce ya directamente a la Sierra de Aracena y más adelante llega hasta Portugal.


A partir de Arroyo de la Plata, las temperaturas suelen comenzar a bajar poco a poco debido a la altura y empieza a observarse a ambos lados del camino cada vez más, numerosas arboles como la encina, el alcornoque, los quejigos y algunas otras especies arbóreas como el fresno, la jara o la retama. Este tipo de árboles que proceden de la misma familia “Quercus”, son los responsables de generar el fruto favorito del cerdo ibérico, la bellota.

La Dehesa

Y es que la Sierra de Aracena es donde se localiza un ecosistema único, llamado Dehesa, cuyo nombre viene del latín “defesa” que significa defensa, defendido o prohibido y que hacía referencia al terreno acotado al libre pastoreo de los ganados. Pero este tipo de cerdo no solo se alimenta de bellotas, los pastos y hierbas que crecen bajo estos árboles, forman también parte fundamental de su dieta.
La dehesa requiere un cuidado exhaustivo por parte del hombre, los arboles tienen que tener el espacio necesario para crecer fuertes y frondosos, y además, permitir al cerdo ibérico moverse a sus anchas entre árboles y matojos, con una superficie arbolada de un mínimo de 10 árboles por hectárea. En España, su superficie se divide principalmente entre Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha, Castilla y León y Madrid.
Y tras esta breve introducción a la Dehesa y el mundo del cerdo ibérico, proseguimos con nuestro viaje. Una vez dejamos a mi hija mayor, continuamos dirección norte y más concretamente a pueblecito llamado Alájar, dejando a nuestro paso los siguientes pueblos uno tras otro, Castillo de las Guardas y su famosa Reserva Natural, Higuera de la Sierra, famosa por su Cabalgata de Reyes Magos de cada 5 de Enero y, lamentablemente suspendidas este año por el dichoso virus, Corteconcepción, donde he podido disfrutar algunos fines de semana en compañía de familia y amigos y donde tiene una finca de dehesa dedicada a la cría del cerdo ibérico, Jamones Marín Carretero, buen tipo donde los haya Miguel.


También cruzamos Aracena, donde pararemos más tarde a merendar y os ampliaré algo de información y Fuenteheridos, pequeño pueblo o aldea casi, donde recuerdo haber pasado unas Navidades hace mil años con un grupo de amigos y una antigua novia y donde se come estupendamente bien en el mesón Biarritz, hasta que llegamos a nuestra parada en Alájar, e íbamos a comer en el Molino, pero nos lo encontramos cerrado, por lo que tuvimos que improvisar y almorzamos en el único establecimiento que vimos abierto en la plaza central de este pequeño y bonito pueblo de la Sierra de Aracena.

Me hubiera gustado ir a Jabugo y visitar de nuevo las bodegas de Cinco Jotas, tal y como hicimos hace ya algún tiempo, pero no disponíamos de mucho esta vez y además seguro que estarían cerrados, así que nos conformamos con hacer parte de su Ruta, la cual prometo hacer completa en un futuro viaje.
Alájar
Situado a 837 metros de altitud, dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en la provincia de Huelva. Entre sus edificios de interés se encuentran el Monumento Natural «Peña de Arias Montano«, la Ermita de la Reina de los Ángeles, la Portada almohadillada, la Iglesia de San Marcos y la Ermita de San Bartolomé. Debido a su altitud, dispone de lugares con impresionantes vistas del pueblo y la Sierra y un gran número de senderos para disfrutar del Parque Natural. El pueblo se agrupa alrededor de la iglesia de San Marcos, y cuenta actualmente con 4 aldeas, a diferencia de las 8 con las que contaba en el siglo XIX, llamadas El Calabacino, El Collado, El Cabezuelo y Los Madroñeros.

Historia y lugares recomendados
Se han hallado restos de la Edad de Bronce, aunque algún estudio apunta a asentamientos neolíticos. Gracias a una lápida hallada en las cuevas de la Peña, está atestiguada la existencia de una villa de la época romana.
Su época de esplendor llegó en el periodo musulmán, como demuestra la torre almohade de su Castillo, la fuente de Zulema y su propio nombre, que proviene del árabe “al-ajar”, que significa piedra. De esta época es su casco urbano de estrechas calles, que ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico.
«Cuenta una leyenda que en el año 714 uno de los guerreros del emir Abdelaziz, llamado Ali-Jaled hizo en la Peña la oración de la media tarde, la oración del Alaxar, desde entonces La Peña fue llamada Ali-Jaled»

Alájar fue cedida por la Corona hasta 1.213 a la Orden de los Templarios (de la que algún día prometo hacer un artículo) y aún se conservan los restos de lo que fue su fortaleza. Tras la disolución del Temple, pasó a la jurisdicción eclesiástica de Sevilla, constituyéndose un Real Priorato dependiente de la Corona.
En el siglo XVI el humanista y teólogo don Benito Arias Montano, quien fue el bibliotecario del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en tiempos de Felipe II, decidió retirarse a descansar a la Peña, conocida hoy por su nombre, Peña de Arias Montano o Peña de Alájar, lugar consagrado al culto de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, declarado Bien de Interés Cultural. En ella existen un conjunto de cuevas denominado Las Lapas y cada una posee un nombre diferente, siendo únicamente visitables dos de ellas: El Palacio Oscuro y La Sillita del Rey en la que se encuentra La Bañera de la Reina, una pila bautismal paleo-cristiana del siglo VI. En la Peña también hay una Ermita del siglo XVI, un campanario, un centro de interpretación para conocer la figura de Arias Montano y una puerta almohadillada. Es probable que la puerta fuese el acceso al antiguo jardín de Arias Montano y la leyenda popular asegura que la pareja que pase debajo de ella se casará.







Mirador del Puerto de Alájar: Se encuentra a los pies de la carretera que une Alájar con Fuenteheridos y tiene una altitud de 800 metros. Desde él es visible gran parte de la provincia y pueblos de la sierra y hasta llega a verse el mar en los días más claros de invierno.


Iglesia de San Marcos: Está fechada a finales del siglo XVIII y es de estilo barroco. Consta de tres naves, presbiterio, sacristía y capillas. Destacan en la iglesia las esculturas de San Marcos y San Antonio, dos púlpitos de forja, la pila bautismal de mármol blanco y el coro.
La Gastronomía local está centrada en los productos que los vecinos extraen de las fértiles huertas que rodean la población, y los manjares derivados del cerdo ibérico, elaborados en las matanzas caseras.
El almuerzo en el bar La Parra, único lugar que encontramos abierto, casero y sin nada de lujos, fué rico en productos de la tierra, como no podía ser menos y a las raciones de presa, les siguieron las de guarrito y secreto, todas acompañadas de patatas y a pesar del colesterol, estaba todo delicioso. Hay que resaltar también el pan de pueblo que por esta zona, esta de muerte.


Por supuesto, ante de irnos y para bajar la comida, primero nos recorrimos el pueblo de cabo a rabo, ya que no es transitable en vehículo más que para los vecinos y hay que aparcar a la entrada del mismo.Después subimos tanto a la Peña Arias Montano, donde pudimos comprar una Miel natural realmente increíble, según palabras de su fabricante y amable vendedor.También paramos, claro está, y a pesar del frío que hacía, en el Mirador del Puerto de Alájar, cuyas vistas hubiera sido imperdonable perdérselas.


De aquí nos fuimos a merendar y tomarnos un café y/o chocolate bien calientes en el pueblo más conocido y grande de toda la Sierra, que no es otro que Aracena, del cual podemos destacar lo siguiente:
Aracena
Es la capital de la comarca y la que da nombre a la sierra y al Parque Natural. Su casco urbano, repleto de monumentos y declarado Bien de Interés Cultural, se ubica al pie de su antiguo Castillo y de la Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor, que conserva el alminar de la mezquita que le precedió. Además de ésta y otras muchas iglesias que componen su patrimonio, lo más destacado, y por lo que es más conocida es por la Gruta de las Maravillas, uno de los complejos cársticos más interesantes de España, cuya visita resulta interesante con y sin niños.

Historia de Aracena y lugares recomendados
Los primeros asentamientos humanos que se conocen son estructuras megalíticas o dólmenes y asentamientos hallados en la Cueva de la Mora (aldea de la Umbría). Las explotaciones mineras fueron el motivo de los asentamientos romanos desde el siglo I a.C. en la comarca denominada como Baetutia Céltica.
En el cerro del Castillo de Aracena se ha documentado un importante asentamiento islámico con vestigios de la época califal (s. X), de los Reinos de Taifas (s. XI) y de la etapa Almohade (siglos XII-XIII). La tradición popular, basada en historiadores de los siglos XVIII y XIX, defiende el mito de la presencia Templaría pero no está constatado de forma histórica.
Durante los siglos XV y XVI, el centro neurálgico de la población fue la Plaza Alta donde se construyeron el Cabildo y la iglesia Parroquial de la Asunción. En el siglo XVII se convirtió en Señorío bajo la jurisdicción del Conde Duque de Olivares, y más tarde dependió del Conde de Altamira, quien se intitula Príncipe de Aracena.



En 1833 Aracena es segregada de Sevilla y pasa a formar parte de la provincia de Huelva y a finales del siglo XIX y principios del XX, cobra un fuerte impulso, ya que se construyen casas señoriales y edificios que llevan la firma del afamado arquitecto Aníbal González, como el Ayuntamiento de Santa Catalina, el Casino de Arias Montano, la Plaza de Abastos o las viviendas de Aracenilla. Gran parte de este impulso de principios del s. XX se debe a la figura de Francisco Javier Sánchez Dalp quién ostentó la distinción de Marqués de Aracena.
La mejora de las comunicaciones por carretera y la declaración de espacio natural protegido como Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, convierten a Aracena y a sus aldeas en un destino turístico de primer orden. En 1956, Aracena fue declarada ciudad de interés turístico y desde 2006 es Municipio Turístico de Andalucía, siendo la primera localidad onubense poseedora de este reconocimiento.

Gruta de las Maravillas
El descubrimiento en 1850 de la Gruta de las Maravillas, y su posterior acondicionamiento turístico en 1914, convirtieron a Aracena en la pionera del turismo subterráneo de nuestro país. Probablemente una de las grutas más bellas y mejor conservadas del mundo. Cuenta la leyenda que su descubridor fue un pastor que buscaba un cerdo perdido. La visión de las blancas formaciones le sugirió el nombre de Pozo de la Nieve que ahora ostenta la calle donde se ubica la entrada.
Las Cuevas son un paraíso de belleza inagotable, forjada por el tiempo sobre la propia naturaleza, con ayuda de elementos tan sencillos como el agua y la piedra en un excepcional conjunto de galerías, salones, lagos y cursos subterráneos con tres niveles, que conforman 2.230 m. de galerías entre las que destacan Estalactitas, estalagmitas, columnas, coladas,…

La visita dura una hora aproximadamente y se hace muy amena y la temperatura oscila entre 16 y 19 grados todo el año. La humedad relativa del aire varía entre el 98 y casi el 100%.
Castillo de Aracena

Se edifica en el el Castillo de Aracena en el Siglo XIII sobre una antigua fortaleza musulmana del siglo X. Se entra al recinto del Castillo por la poterna o puerta secundaria del Alcázar. La fortaleza consta de Alcazaba, con Torre del Homenaje, dos aljibes y murallas flanqueadas por torres. El elemento más importante es la Torre Mudéjar. En uno de los laterales, aparecen adornos de paño a imitación de la Giralda de Sevilla. Sobre todos ellos, destaca una cruz que algunos atribuyen a la Orden del Temple, de ahí que se le llame el Castillo Templario.
Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor
La Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor es el templo más antiguo y emblemático de Aracena. Fue construida entre los siglos XIII y XV dentro de la cerca urbana, junto al Castillo. Es un edificio de estilo gótico-mudéjar, posee tres naves de igual altura, cubiertas con bóvedas de crucería, coro y atrio. En su interior acoge la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, Patrona de Aracena. En el exterior destacan la Puerta Real y la de las Mercedes, de decoración gótico flamígera. Asimismo, destacan los retablos, imágenes y pinturas de su interior, de los siglos XVI al XX.
Museo del Jamón


Abre sus puertas como Centro de Interpretación del Cerdo Ibérico, para proporcionar información y difundir, de manera didáctica, toda una cultura milenaria. En él, se puede conocer el proceso de crianza, su vida en la dehesa, su alimentación, la matanza tradicional e industrial, el proceso de curación y elaboración, así como el proceso de maduración en bodega. Además, cuenta con un Punto de Información Micológica, donde conocer de manera didáctica el mundo de los hongos.
Merienda y vuelta a casa
Aracena es un pueblo de algo más de 8000 habitantes. Posee mucha vida, sobre todo los fines de semana, que recibe a muchos turistas y vecinos que tienen aquí su segunda residencia. Tiene una estupenda planta hotelera y numerosas casas rurales, destacando especialmente entre todas ellas, el «Castañar de Aracena«, finca y caserío maravillosos, donde Gerardo te ofrece un lugar donde merece la pena hospedarse.


Y para terminar ya con nuestro viaje, merendamos en la cafetería más famosa de Aracena, Casa Rufino, y nos pusimos de chocolates, merengues, bizcotelas y piononos como si no existiera un mañana.No hay más que ver en el día que estábamos y que tuviéramos queesperar una cola de 20 minutos para poder acceder al local a comprar, a pesar del muchísimo frío que hacía en el exterior y que además, estaba ya oscureciendo.
De aquí, de vuelta al coche y camino para Sevilla, ya de noche, con los peques durmiendo y yo disfrutando de la conducción, que si no lo he mencionado antes, me encanta conducir de noche. Feliz semana a todos y un fuerte abrazo. Cuidaros mucho!



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Sierra de Aracena y picos de Aroche