Qué Ver en Bizerte Túnez
La ciudad de Bizerta (Bizerte) está ubicada en el norte de Túnez, en la orilla sur del mar Mediterráneo, lo que hizo que su ubicación fuera extremadamente estratégica en términos militares, por su proximidad a Sicilia y el control de su estrecho.
Se encuentra a unos sesenta kilómetros al noroeste de Túnez, la capital del país, y a cinco kilómetros de Cap Bon, el extremo norte de África. Está unida a Túnez por la autopista A4 y por ferrocarril, posee un pequeño aeropuerto y una población de alrededor de 150.000 habitantes.

Historia
Inicialmente fue un pequeño puerto fenicio, cuyo origen se remonta al primer milenio antes de Cristo. Tuvo varios nombres, siendo los más conocidos Hippo, Hippo Acra, Hippo Diaritus e Hippo Zaritus. Su nombre árabe era Banzart, el cual deriva de una deformación fonética de su nombre antiguo y de ahí a su actual Bizerte no difiere mucho.
De 1535 a 1573 fue española, en poder de una pequeña guarnición de soldados, pero en 1574 fue tomada por los turcos. En 1881 con la invasión francesa se construyó un gran puerto naval.

Durante la segunda guerra mundial fue tomada por los alemanes en 1942, pero fue reconquistada solo un año después por los países aliados.
Debido a su estratégica ubicación, Francia retuvo el control de la ciudad y su base naval tras la independencia de Túnez en 1956. En 1961 las fuerzas tunecinas bloquearon el Área de Bizerte y exigieron la retirada francesa, produciéndose graves enfrentamientos con numerosas bajas locales. Las reuniones en el consejo de seguridad de la ONU y otras presiones internacionales llevaron a Francia a un acuerdo y el ejército francés finalmente abandonó Bizerte el 15 de octubre de 1963.

Bizerte recibe el apodo de «la pequeña Paris» aquí en Túnez y se dice que sus mujeres son las más guapas del pais porque muchas son de ascendencia francesa de cuando la dominación colonial y poseen un color claro de ojos en tonalidades azules o verdes, lo cual no es nada común en el mundo arabe.
Visita a la ciudad
La entrada a Bizerte en coche se hace a través del nuevo puente levadizo que permite el paso del tráfico entre las dos orillas del canal. La ciudad da una primera impresión de ser más pequeña de lo que realmente es. Guiados por el gran google map, rodeamos el canal, pasamos el nuevo gran puerto deportivo o Bizerte Marina, aun inacabada, y aparcamos junto a la muralla del Vieux Port o Puerto Viejo.






En sus muelles, puedes disfrutar del ambiente tomando asiento en la terraza de algún variopinto café o explorar las estrechas calles aledañas de la pequeña Medina (el casco antiguo) que envuelve el pintoresco Vieux Port y aun cuenta con algunos pequeños establecimientos de artesanía tradicional tunecina.


Junto al puerto y camino arriba, merece otra visita el Fuerte de España, construido por el turco Eulj Ali en la segunda mitad del siglo XVI, para consolidar las defensas de la ciudad ante el creciente peligro de los españoles. Las baterías de cañones que lo defendían aún son visibles dentro de su perímetro y desde sus 38 metros de altura hay unas vistas espectaculares de toda la ciudad.


Pasear por sus calles en día de mercado, con miles de puestos con todo tipo de artículos, y visitar su mercado central de frutas, verduras, carne y sobre todo, pescado, no olvidemos que es puerto pesquero, es una experiencia interesante y enriquecedora y donde me hice con una buena pieza de Lubina Salvaje que pude preparar esa misma noche al horno.



Barrio Andaluz (quartier andalou)
En pleno centro de Bizerte y junto al Fort Sidi el Hani y en los siglos XV y XVI, se establecieron en Bizerte numerosos musulmanes expulsados de la Península Ibérica creando este pintoresco y a día de hoy decadente Barrio Andaluz.
Únicamente se han conservado algunas de las antiguas callejuelas, con características rejas y puertas de hierro forjado azul, pero todo rezuma de una atmósfera con recuerdos a tiempos pasados.

Costa norte y Playas
La visita a las casi vírgenes playas del norte merece la pena. Aunque estamos en pleno invierno y hace bastante viento, que casi pierdo la bufanda una de las veces en que me bajo del coche. A lo largo de una pequeña carretera, se suceden las calas una tras otra, que deben ser un paraíso en los meses de verano, para el esparcimiento o la práctica de deportes de vela y submarinismo, importante atractivo turístico de la zona.
Acantilados y paisajes increíbles a todo lo largo de la costa donde disfrutar de las suaves olas azules, los aromas terrosos y salados de la brisa marina y los sonidos tranquilos del océano y las gaviotas.
Bizerte, la París de Túnez, bien merece una visita, especialmente en los meses de buen tiempo.





