🇪🇸 🇺🇸 🇫🇷 Anfiteatro El Jem, Túnez


Para mí que soy un apasionado de la historia, hoy es un día especial, ya que he podido conocer al Anfiteatro Romano de El Jem , tercero más grande del Imperio Romano, tras el Coliseo de Roma y el de Capua, superando incluso a las famosas Arenas de Arles y Nimes en Francia. Es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1979 y pertenece a la pequeña ciudad del mismo nombre, adscrita a la gobernación de Mahdia que con unos 19.000 habitantes, se encuentra a 170 km al sur de Túnez capital.

Historia

En el siglo III d.C., cuando la ciudad aún llevaba el nombre romano de Thysdrus, contaba ya con dos anfiteatros y, aun con ello, los romanos decidieron construir un tercero, más grande e imponente a imagen y semejanza del de Roma. Con 148 metros de largo, 124 de ancho y 36 de alto, el Coliseo de El Jem podría albergar a unos 36.000 visitantes (frente a los 45.000 del Coliseo de Roma).

Durante 2 siglos, sus murallas albergaron juegos de circo y gladiadores para convertirse, hacia el siglo VII, en una fortaleza que cobijó a los bizantinos que huían de los árabes. Parte del Coliseo fue destruido por cañones de los turcos en 1850 y desde 1985, cada verano se desarrolla en sus gradas el famoso Festival Internacional de Música Sinfónica de Túnez.

A lo largo de los años, el monumento ha sufrido numerosas degradaciones, pero también ha sido objeto de minuciosas reparaciones. Hoy en día, ya no está en tan buenas condiciones como antes, pero sigue siendo uno de los monumentos más importantes de Túnez. Cabe señalar que el país cuenta ahora con cerca de cincuenta anfiteatros, pero ninguno es tan grande ni está tan bien conservado como el de El Jem.

Construcción

El Anfiteatro posee una forma de elipse con las siguientes dimensiones:

  • 148 metros de largo
  • 124 metros de ancho
  • 36 metros de altura
  • 427 metros de perímetro

Sus paredes fueron hechas de arenisca de duna, que no es más que conchas y arena gruesa. Es el único edificio romano que se ha construido en piedra labrada, la cual, originariamente, era de color blanco, pero con el paso de los siglos, se tornó ocre.

Bajo su arena central, existen dos galerías bordeadas por dieciséis cámaras en las que se encerraban las bestias y aguardaban los gladiadores la lucha. Una pequeña galería con dos aberturas permitía subir las jaulas de los grandes felinos, hasta la arena.

El monumento también cuenta con un sistema de recogida de agua de lluvia, conducida a través de una red de tuberías a enormes aljibes.

La Visita

El camino desde Kairouan no es muy largo, algo menos de una hora creo recordar. El acceso hasta el anfiteatro no toma más de unos minutos una vez llegas a la ciudad de El Jem y es posible aparcar el coche a escasos 20 pasos de la puerta de acceso al mismo. Pagas la entrada (12dt tunecinos, al cambio, no llega a los 3€) y, desde ese mismo instante, puedes observar delante de ti la increíble e imponente figura del edificio. Es realmente grande y me viene a la cabeza la dificultad que debió suponer su construcción hace ya 1800 años.

Una vez traspasas sus puertas y tras las fotos de rigor junto a un camello que me sirve de coartada, te das cuenta de la altura de sus pasillos laterales y empiezas a imaginar las vistas que debe de haber desde las zonas más altas del Anfiteatro.

Desde la Arena puedes imaginar cómo serían esos días de fiesta en el Circo, con sus gradas repletas por más de 30000 almas reclamando valentía y ferocidad a los gladiadores en sus luchas titánicas a muerte o frente a peligrosos animales, como leones o tigres, disfrutando del espectáculo a imagen y semejanza de lo que puede vivir cualquier seguidor en un campo de fútbol en algunos de los grandes estadios de nuestra época, gracias a Dios, no de forma tan sangrienta.

Las galerías interiores y bajo la arena, no hacen más que recordarte a las películas sobre gladiadores, esperando el momento de saltar a la arena rezando a sus Dioses para que les dieran las fuerzas necesarias para vencer en la batalla y así obtener su libertad.

Las imágenes del Coliseo, de sus galerías, su arena central y la ciudad de El Jem, son simplemente impresionantes desde lo más alto del edificio. No recuerdo que me impactaran tanto las del Coliseo de Roma, quizás me esperaba más de aquel o no me pilló en un día de gran inspiración histórica.

Almuerzo en Sousse

El Jem tiene además un Museo en el que poder disfrutar de numerosas piezas de arte romano, pero tenemos prisa por comer y tomamos carretera arriba hacia la ciudad costera y turística de Sousse, donde almorzaremos solos, ya que nuestro amigo español Paco no se encuentra en sus mejores momentos y está en cama con gripe. Almorzaremos bajo su recomendación en Miam’s Sousse, donde disfrutamos de una increíble hamburguesa capaz de saciar a cualquiera y que hizo que me tomara un buen tiempo averiguar cómo meterle mano para poder comérmela sin hacer ningún estropicio.

Camino de vuelta a Túnez, no dejará de rondarme en la cabeza el Anfiteatro de El Jem, su historia y sus increíbles dimensiones que no han dejado de hacer volar mi imaginación ni un solo segundo en todo el día.

Gracias El Jem y hasta otra! @davidsevcab

🇺🇸 Amphitheatre El Jem, Tunisia

For me, being a history lover, today is a special day, as I was able to visit the Roman Amphitheatre of El Jem , the third largest in the Roman Empire, after the Coliseum in Rome and the one in Capua, surpassing even the famous Arenas of Arles and Nimes in France. It is a UNESCO World Heritage Site since 1979 and belongs to the small town of the same name, attached to the governorate of Mahdia and with about 19,000 inhabitants and is located 170 km south of the capital Tunis.

History

In the 3rd century AD, when the city still bore the Roman name of Thysdrus, it already had two amphitheatres, but the Romans decided to build a third, larger and more imposing amphitheatre in the image of the one in Rome. At 148 meters long, 124 meters wide and 36 meters high, the Coliseum of El Jem could accommodate some 36,000 visitors (compared to 45,000 for the Coliseum in Rome).

For two centuries, its walls housed circus and gladiatorial games before becoming, around the 7th century, a fortress that sheltered Byzantines fleeing the Arabs. Part of the Coliseum was destroyed by Turkish cannon fire in 1850, and since 1985, the famous Tunis International Symphonic Music Festival has been held every summer in its stands.

Over the years, the monument has suffered numerous degradations, but it has also undergone meticulous repairs. Today, it is no longer in as good a condition as it once was, but it remains one of Tunisia’s most important monuments. It is worth noting that the country now has about fifty amphitheatres, but none is as large or as well preserved as that of El Jem.

Construction

The amphitheatre has an elliptical shape with the following dimensions:

  • 148 metres long
  • 124 metres wide
  • 36 metres high
  • 427 metres in perimeter

Its walls were made of dune sandstone, which is nothing more than shells and coarse sand. It is the only Roman building to have been built of carved stone, which was originally white in colour but turned ochre over the centuries.

Under its central arena, there are two galleries bordered by sixteen chambers in which the beasts were enclosed and the gladiators awaited the fight. A small gallery with two openings allowed the big cat cages to be carried up to the arena.

The monument also has a system for collecting rainwater, which is channelled through a network of pipes to enormous cisterns.

Visiting the monument

The walk from Kairouan is not very long, just under an hour, I think I remember. Access to the amphitheatre takes no more than a few minutes once you reach the town of El Jem and it is possible to park your car just 20 steps from the entrance gate to the amphitheatre. You pay the entrance fee (12dt Tunisian, at the exchange rate, not even 3€) and, from that very moment, you can see in front of you the incredible and imposing figure of the building. It is really big, and I am reminded of how difficult it must have been to build 1800 years ago.

Once you pass through its doors and after the usual photos with a camel that serves as my alibi, you realize the height of its side corridors and begin to imagine the views that there must be from the highest parts of the Amphitheatre.

From the Arena you can imagine what those days of celebration in the Circus would be like, with its stands filled with more than 30,000 souls demanding bravery and ferocity from the gladiators in their fights to the death or in front of dangerous animals, such as lions or tigers, enjoying the spectacle in the image and likeness of what any fan can experience on a football pitch in some of the great stadiums of our time, thank God, not in such a bloody way.

The galleries inside and under the arena are reminiscent of films about gladiators, waiting for the moment to jump into the arena, praying to their Gods to give them the strength to win the battle and thus gain their freedom.

The images of the Coliseum, its galleries, its central arena and the city of El Jem, are simply breath taking from the top of the building. I don’t remember being so struck by those of the Coliseum in Rome, perhaps I was expecting more of it, or perhaps I wasn’t caught on a day of great historical inspiration.

Lunch in Sousse

The Jem also has a museum where we can enjoy numerous pieces of Roman art, but we are in a hurry to eat and we take the road up to the coastal and touristic city of Sousse, where we will have lunch alone, as our Spanish friend Paco is not at his best and is in bed with the flu. We have lunch on his recommendation at Miam’s Sousse, where we enjoy an incredible burger that would satisfy anyone, and which took me a while to figure out how to get my hands on it so I could eat it without making a mess.

On the way back to Tunis, the Amphitheatre of El Jem, its history and its incredible dimensions have not ceased to blow my mind for a single second during the whole day.

Thank you El Jem and see you again! @davidsevcab

🇫🇷 Amphithéâtre El Jem, Tunisie

Pour moi qui suis un passionné d’histoire, aujourd’hui est un jour spécial, car j’ai pu visiter l’amphithéâtre romain d’El Jem , le troisième plus grand de l’Empire romain, après le Colisée de Rome et celui de Capoue, dépassant même les célèbres arènes d’Arles et de Nîmes en France. Il est inscrit au patrimoine mondial de l’UNESCO depuis 1979 et appartient à la petite ville du même nom, rattachée au gouvernorat de Mahdia et comptant environ 19 000 habitants, située à 170 km au sud de la capitale Tunis.

Histoire

Au IIIe siècle de notre ère, alors que la ville portait encore le nom romain de Thysdrus, elle possédait déjà deux amphithéâtres, mais les Romains décidèrent d’en construire un troisième, plus grand et plus imposant, à l’image de celui de Rome. Avec ses 148 mètres de long, 124 mètres de large et 36 mètres de haut, le Colisée d’El Jem pouvait accueillir quelque 36 000 visiteurs (contre 45 000 pour le Colisée de Rome).

Pendant deux siècles, ses murs ont abrité des jeux de cirque et de gladiateurs avant de devenir, vers le 7e siècle, une forteresse qui abritait les Byzantins fuyant les Arabes. Une partie du Colisée a été détruite par un tir de canon turc en 1850. Depuis 1985, le célèbre festival international de musique symphonique de Tunis se tient chaque été dans ses gradins.

Au fil des ans, le monument a subi de nombreuses dégradations, mais il a également fait l’objet de réparations minutieuses. Aujourd’hui, il n’est plus en aussi bon état qu’autrefois, mais il reste l’un des monuments les plus importants de Tunisie. Il faut savoir que le pays compte aujourd’hui une cinquantaine d’amphithéâtres, mais aucun n’est aussi grand ni aussi bien conservé que celui d’El Jem.

Construction

L’amphithéâtre a une forme elliptique avec les dimensions suivantes :

  • 148 mètres de long
  • 124 mètres de large
  • 36 mètres de haut
  • 427 mètres de périmètre

Ses murs étaient faits de grès des dunes, qui n’est rien d’autre que des coquillages et du sable grossier. C’est le seul bâtiment romain à avoir été construit en pierre taillée, qui était à l’origine de couleur blanche mais qui a viré à l’ocre au fil des siècles.

Sous son arène centrale se trouvent deux galeries bordées de seize chambres dans lesquelles les bêtes étaient enfermées et les gladiateurs attendaient le combat. Une petite galerie à deux ouvertures permettait de transporter les cages des grands félins jusqu’à l’arène.

Le monument dispose également d’un système de collecte des eaux de pluie, qui sont acheminées par un réseau de tuyaux vers d’énormes citernes.

Visite du monument

La marche depuis Kairouan n’est pas très longue, un peu moins d’une heure, je crois me souvenir. L’accès à l’amphithéâtre ne prend pas plus de quelques minutes une fois que vous avez atteint la ville d’El Jem et il est possible de garer votre voiture à seulement 20 pas de la porte d’entrée de l’amphithéâtre. Vous payez l’entrée (12dt tunisiens, au taux de change, même pas 3€) et, dès cet instant, vous pouvez voir devant vous l’incroyable et imposante silhouette du bâtiment. Il est vraiment grand, et je me rappelle combien il a dû être difficile de le construire il y a 1800 ans.

Une fois les portes franchies et après les habituelles photos avec le chameau qui me sert d’alibi, on se rend compte de la hauteur de ses couloirs latéraux et on commence à imaginer les vues qu’il doit y avoir depuis les parties les plus hautes de l’amphithéâtre.

Depuis l’arène, on peut imaginer ce qu’étaient ces jours de fête au cirque, avec ses gradins remplis de plus de 30.000 âmes exigeant des gladiateurs courage et férocité dans leurs combats à mort ou face à des animaux dangereux, tels que des lions ou des tigres, profitant du spectacle à l’image et à la ressemblance de ce que n’importe quel fan peut vivre sur un terrain de football dans certains des grands stades de notre époque, Dieu merci, pas d’une manière aussi sanglante.

Les galeries à l’intérieur et sous l’arène rappellent les films sur les gladiateurs, attendant le moment de se jeter dans l’arène, priant leurs Dieux de leur donner la force de gagner la bataille et donc de gagner leur liberté.

Les images du Colisée, de ses galeries, de son arène centrale et de la ville d’El Jem, sont tout simplement époustouflantes depuis le sommet de l’édifice. Je ne me souviens pas avoir été aussi frappé par celles du Colisée de Rome, peut-être m’attendais-je à plus, ou peut-être n’ai-je pas été surpris par un jour de grande inspiration historique.

Déjeuner à Sousse

Le Jem possède également un musée où nous pouvons apprécier de nombreuses pièces d’art romain, mais nous sommes pressés de manger et nous prenons la route jusqu’à la ville côtière et touristique de Sousse, où nous déjeunerons seuls, car notre ami espagnol Paco n’est pas au mieux de sa forme et est au lit avec une grippe. Nous déjeunons sur sa recommandation au Miam’s Sousse, où nous dégustons un incroyable burger qui satisferait n’importe qui, et qui m’a demandé un certain temps pour trouver comment mettre la main dessus afin de pouvoir le manger sans faire de dégâts.

Sur le chemin du retour vers Tunis, l’amphithéâtre d’El Jem, son histoire et ses dimensions incroyables n’ont cessé de m’époustoufler une seule seconde durant toute la journée.

Merci El Jem et à bientôt!

@davidsevcab

2 comentarios en “🇪🇸 🇺🇸 🇫🇷 Anfiteatro El Jem, Túnez

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